El expresidente brasileño Michel Temer (2016-2018) fue puesto ayer en libertad tras pasar cuatro noches en prisión preventiva bajo la sospecha de ser el «líder» de una organización criminal que incurrió en delitos de corrupción durante los últimos 40 años.
Temer, de 78 años, se vio favorecido por la inesperada decisión unilateral del juez de segunda instancia Antonio Ivan Athié, quien alegó que la prisión preventiva decretada el pasado jueves contra el exmandatario se basó en «suposiciones de hechos antiguos, apoyadas en afirmaciones» de la Fiscalía.
Además, Athié concedió la libertad al exministro Wellington Moreira Franco, un importante aliado de Temer en el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), así como a otros cinco detenidos en el mismo operativo en el que fue capturado Temer, en un caso relacionado con la operación anticorrupción Lava Jato.
El dirigente fue el segundo expresidente preso luego de que el 7 de abril fuera encarcelado por una condena confirmada en segunda instancia de 12 años y un mes de prisión Luiz Inacio Lula da Silva, en un caso juzgado por Sérgio Moro, quien hoy es ministro de Justicia del presidente Jair Bolsonaro y comanda a la Policía Federal.
Temer tiene nueve causas abiertas en la Justicia, que comenzó a investigarlo en las instancias inferiores luego de que perdiera los fueros al pasarle la banda a Bolsonaro.



































































