Una joven empleada del sistema de videovigilancia de la Policía de Córdoba fue imputada por proporcionar información confidencial y manipular cámaras para facilitar el robo de autos
Un nuevo caso sacudió a la Policía de Córdoba. Una operadora de cámaras del sistema de videovigilancia de la Policía fue imputada tras descubrirse que filtraba información clave a una banda de ladrones de autos. La joven de 20 años, contratada como personal civil para operar el sistema de monitoreo, ha sido acusada de “violación de secreto” y apartada de su puesto.
La investigación, a cargo del fiscal Rubén Caro, de la Fiscalía de Distrito 1 Turno 4, comenzó cuando los investigadores detectaron mensajes de WhatsApp con uno de los detenidos. Estos mensajes, revelaron la implicación de la operadora. Los chats descubiertos mostraban cómo la joven daba información sobre las cámaras de seguridad para evitar que los robos fueran registrados y proporcionaba información sobre la ubicación de las patrullas. Todo a cambio de marihuana.
Los ladrones contaban con datos precisos sobre los movimientos de las patrullas y las áreas cubiertas por las cámaras, lo que les permitía planificar y ejecutar los robos con gran eficacia. La joven, contratada bajo el rol de «Persona civil», aprovechaba su posición para desviar a la banda de delincuentes de las cámaras durante los delitos, permitiendo que actuaran sin ser grabados.
Hasta este momento no se tiene en claro cómo es que fue seleccionada, hace más de 18 meses, para quedar en el puesto, ya que no es policía, sino que es civil.






































































