La provincia de Kunar, cerca de la frontera con Pakistán, es una de las más afectadas. El fenómeno tuvo una magnitud de 6,0 y varias réplicas, ocasionando serios daños humanos y materiales
Al menos 812 personas murieron y 2.817 resultaron heridas en un terremoto de magnitud 6,0 que sacudió el este de Afganistán, informó este lunes Zabihullah Mujahid, portavoz del Gobierno interino afgano.
La mayor parte de la devastación se produjo en los distritos de Nurgal, Suki, Watapur y Chapa Dara de la provincia de Kunar, con 800 muertos y 2.500 heridos confirmados.
El terremoto sacudió el este de Afganistán a las 23:47 hora local del domingo, y su epicentro se reportó a 27 kilómetros con una profundidad de ocho kilómetros, según detalló el Servicio Geológico de Estados Unidos.
En Kunar, la cifra de fallecidos era inicialmente de 610, con 1.300 personas heridas y numerosas viviendas destruidas.
Las autoridades desplegaron brigadas de rescate de los Ministerios de Defensa, Interior y Salud Pública para asistir a la población. Además, equipos médicos, de transporte y distribución de alimentos trabajan en el lugar, mientras que los heridos más graves fueron evacuados por vía aérea al Hospital Regional de Nangarhar, detalló el medio local TOLOnews.
Los socorristas tuvieron dificultades para llegar a algunas de las comunidades más remotas y su avance se vio obstaculizado por deslizamientos de tierra.
Las viviendas afganas, construidas mayoritariamente con ladrillo de barro, sufrieron colapsos generalizados, dejando a cientos de familias sin hogar y atrapadas entre los escombros.
Una región vulnerable a terremotos
Afganistán es uno de los países más vulnerables a los terremotos dado que se encuentra en el límite entre las placas tectónicas india y euroasiática.
En particular, la región del Hindu Kush sufrió numerosos sismos devastadores en décadas recientes. El año pasado, por ejemplo, una serie de terremotos en la zona oeste del país dejó más de un millar de víctimas. Esto se debe a la precariedad de la infraestructura y la dispersión geográfica de las aldeas, que dificulta la coordinación de la respuesta humanitaria.
Ante la situación, las autoridades instan a la población a permanecer alerta frente a posibles réplicas y a colaborar con los equipos de emergencia en la identificación de las víctimas y zonas prioritarias de ayuda. Los rescatistas mantienen los trabajos pese a las condiciones adversas, y se espera que el balance de víctimas y daños aumente a medida que se avance en al evaluación de la tragedia.






































































