El humorista, actor, músico y presentador, Carlitos Balá, falleció este jueves, a los 97 años. La triste noticia fue confirmada por su nieta Laura Gelfi a Teleshow.
«Estamos devastados pero unidos y así se fue él, con la familia unida y mucho amor», dijo la joven. El artista fue internado este jueves en el Sanatorio Güemes de Buenos Aires con pronóstico reservado y falleció horas después. Tuvo una trayectoria artística de más de medio siglo. Marcó época y cautivó a muchas generaciones con sus chistes, ingenio y ternura.
Nacido el 13 de agosto de 1925 en Buenos Aires como Carlos Salim Balá, fue uno de los más reconocidos humoristas de la historia de la radio y la televisión argentina, habiendo participado además en numerosos espectáculos que abarcan la radiofonía, el teatro, la televisión, el cine y el circo.
Muy joven su hermana mayor trató de persuadirlo de dedicarse a la actuación, y tras hacer bromas en colectivos de la línea porteña 39, donde trabajaba, y como Carlos Valdez participó y ganó un concurso radial. Aquel seudónimo luego lo reemplazaría por una variante de su genuino nombre y apellido apocopado, Carlos Balá, que ya se volvió inmortal para la historia del entretenimiento argentino.
Así fue que debutó en la radio, en el famoso ciclo «La Revista Dislocada», de Delfor (Amaranto), con quien en 1958 se enemistó y posteriormente popularizó su imagen junto con Alberto Locatti y Jorge Marchesini, aplaudido trío conocido por su programa «Los tres…» por radio El Mundo.
Al mismo tiempo, participó de «El show de Antonio Prieto» y «El show de Paulette Christian» y en radio Splendid interpretó a Jacobo Gómez, antes de sumarse -en 1962- a «Telecómicos», una divertida colección de sketches y personajes de Aldo Camarotta por Canal 9, y «Calle Corrientes», por el 7.
Tras participar en «El Show Super 9», con Mirtha Legrand y Duilio Marzio, debutaría en la pieza teatral «Canuto Cañete, conscripto del siete», toda una suma de éxitos que lo llevaron a tener su propio ciclo y «Balamicina», con libro de Gerardo Sofovich.
También en 1963 debutaría en el cine con la versión para pantalla grande de «Canuto Cañete, conscripto del siete«, que dirigieron Leo Fleider y Julio Saraceni, con guión de Abel Santa Cruz, y en la que fue acompañado por Morenita Galé, Romualdo Quiroga y Roberto Fugazot.

En 1964 se concreta su pase a Canal 13, donde protagonizara «El soldado Balá», nuevamente con Santa Cruz, primer paso de una carrera televisiva que lo llevó a ser una de las grandes figuras del entretenimiento de esa década y de la siguiente, con «El flequillo de Balá», de Camarotta.
Seguirán «El clan de Balá», con libros de Juan Carlos Mesa, Carlos Basurto y Garaycochea; el ómnibus «Sábados Circulares», de Nicolás «Pipo» Mancera; «Balabasadas», «El Circus Show de Carlitos Balá», «El Circo Mágico de Carlitos Balá» y «El Show de Carlitos Balá», uno detrás del otro.
En cine también hizo «Canuto Cañete y los 40 ladrones», «Canuto Cañete detective privado» «Esto es alegría», «La muchachada de a bordo», «Somos los mejores», «Dos locos en el aire», «Brigada en acción», «El tío disparate», «Las locuras del profesor», «La carpa del amor», «Viví con alegría», «Locos por la música» y «Qué linda es mi familia», con Luis Sandrini.
En materia de premios, en 2011 se le otorgó el Martín Fierro a su trayectoria y en 2016 y al mismo tiempo fue recibido por el Papa Francisco en el Vaticano, en virtud de haber sido nombrado Embajador de la Paz.
Sin embargo, el que tal vez fuera el galardón más importante era el reconocimiento de las figuras para las infancias que siguieron el camino que él había trazado. Es que ya con más de 80 participó en el espectáculo de Piñón Fijo y en 2011 fue la animadora infantil Panam quien también lo convocó para sus shows.
Las frases de Carlitos Balá
Carlitos Balá fue autor de frases que quedarán para siempre en la memoria de los argentinos que crecieron junto a él, como «sumbudrule«, «Angueto quedate quieto» y «¿Qué gusto tiene la sal?».
Instauró también el «chupetómetro» para que niños y niñas dejaran allí sus chupetes. Ante su preguta «¡¡¿Qué gusto tiene la sal?!!», a la que todos contestaban «¡¡¡Salaaaado!!!».
Con información de Télam





































































