La medida fue tomada luego de que Nicolás Maduro diera un ultimátum de abandonar el país tras el rechazo a su reelección. La bandera brasileña fue izada en la residencia del embajador argentino en Caracas, ante la salida de los diplomáticos
Este jueves Brasil asumió la representación diplomática de Argentina en Caracas y, con ello, la protección de seis opositores venezolanos que estaban refugiados hace cuatro meses en la embajada argentina. Después de días de enorme tensión, el gobierno de Lula Da Silva aceptó el pedido argentino para representar sus intereses en Venezuela. El presidente Milei agradeció el gesto de Lula, con quien previamente había tenido duros cruces.
«Agradezco enormemente la disposición de Brasil a hacerse cargo de la custodia de la Embajada argentina en Venezuela. También agradecemos la representación momentánea de los intereses de la República Argentina y sus ciudadanos allí», expresó Milei a través de sus redes sociales. Y añadió: «Hoy el personal diplomático argentino tuvo que abandonar Venezuela como represalia del dictador Maduro por la condena que hicimos del fraude que perpetraron el domingo último».
El presidente argentino considera que pronto reabrirán la Embajada en «una Venezuela libre y democrática». Si bien el mandatario es consciente de que tuvo fuertes críticas al líder del Partido de Trabajadores, aclaró que «los lazos de amistad que unen a la Argentina con Brasil son muy fuertes e históricos».
Cancilleria explicó que desde esta mañana, la República Federativa del Brasil «se hará cargo de la custodia de los locales de la misión argentina en Caracas, incluyendo la Embajada y la Residencia Oficial, sus bienes y archivos, así como también, la protección de sus intereses y los intereses de los nacionales argentinos en territorio venezolano, en los términos del artículo 45, incisos b) y c), de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y los artículos 8 y 27 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963″.
La custodia de las sedes diplomáticas involucra también la seguridad de los asilados políticos de la oposición, bajo protección en la residencia argentina en Caracas desde el 20 de marzo.





































































