La convocatoria superó todas las expectativas y las proyecciones de los organizadores, desbordó todas las calles desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo. También hubo marchas y actos en diferentes ciudades del país
Los universitarios salieron este martes 23 de abril a la calle en todo el país para defender la universidad pública frente a la motosierra de Javier Milei. Junto a la CGT y sindicatos, los movimientos sociales, los organismos de derechos humanos y los partidos políticos marcharon de Congreso a Plaza de Mayo. También hubo marchas y actos en diferentes ciudades del país.
Las razones para movilizarse fueron muchas, lo mismo que las consignas que llevaron a la marcha docentes, estudiantes, egresados, representantes de gremios, padres, madres, hijos de estudiantes de las 54 universidades nacionales que se sumaron al reclamo contra el Gobierno. El punto en el que todos estaban de acuerdo era el rechazo al recorte de fondos a la universidad pública.
La convocatoria superó todas las expectativas y las proyecciones de los organizadores, desbordó todas las calles desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo. Fue festivo, heterogéneo, transversal. Atravesó generaciones, pertenencias sociales y partidarias. Ratificó que la educación pública es un valor identitario fundante para la sociedad argentina, irrenunciable.
El estudiantazo del 23 de abril movilizó a una multitud que los organizadores estimaron en 800 mil personas, y que llegó al millón de manifestantes contabilizando las marchas en las principales ciudades del país, también con convocatorias récord.
Se transformó así en un gran hito político de resistencia a las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei, protagonizado por una porción tan importante de la ciudadanía que no deja margen para las descalificaciones habituales.
La reacción de Javier Milei tras la marcha
Javier Milei estuvo en la Casa Rosada hasta un rato antes de que la multitud llegara a Plaza de Mayo para manifestar allí, a metros de su despacho, el rechazo que genera el recorte presupuestario a las universidades. Luego se trasladó a Olivos y desde allí siguió las alternativas de la histórica movilización.
Tras la marcha recurrió, como es su costumbre, a las redes sociales. Esta vez eligió Instagram para publicar una imagen que lejos está de buscar un diálogo con los universitarios y atender su reclamo.







































































