En su último partido por los puntos, el capitán tuvo una actuación ideal. El tanto restante lo anotó Lautaro en la primera pelota que tocó
Lionel Messi empezó a recorrer la recta final de su extraordinaria carrera en la Selección Argentina. El gran capitán del Mundial de Qatar y del bicampeonato de América jugó su último partido oficial en nuestro país con la casaca celeste y blanca.
Y fue con otra victoria en la penúltima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas. El equipo que dirige Lionel Scaloni derrotó 3 a 0 a Venezuela y Messi de nuevo jugó un partidazo: hizo dos goles y participó del tercero.
El primero llegó a los 38 minutos del primer tiempo, después de un pase estupendo de Leandro Paredes a Julián Álvarez y un gran enganche del delantero del Atlético Madrid para que el supercrack rosarino anote a su manera: picando la pelota por encima del arquero y el cruce de tres defensores venezolanos. A los 30 del segundo tiempo, habilitó a Nicolás González quien lanzó un centro desde la izquierda para que Lautaro Martínez convierta de cabeza y en la primera pelota que tocó, el 2 a 0. Y cuatro minutos más tarde, recibió un pase atrás de Almada y con un simple pase a la red cerró la noche.
Desde que entró a la cancha para hacer los movimientos precompetitivos, Messi fue atrapado por una emoción que no hizo ningún esfuerzo por ocultar y de la que recién pudo escapar cuando la pelota se puso en movimiento.
Todos los recuerdos de su vida en la Selección, desde aquel primer partido en el estadio Monumental ante Perú de octubre de 2005 desfilaron por su cabeza. Y aunque no se trate de una despedida definitiva (es un hecho que jugará la Copa del Mundo por sexta vez, un acontecimiento inédito en la historia del fútbol), Messi vivió e hizo vivir una noche diferente. Convirtió un partido más en un hecho que dejará una marca en el tiempo. Todos recordarán haber visto su última función oficial en la Argentina.






































































