Seis cóndores andinos, algunos de los cuales fueron rescatados de distintas provincias y otros directamente incubados por el personal del Ecoparque de Buenos Aires fueron liberados en la Sierra Pailemán en la provincia de Río Negro.
La liberación se convirtió en la suelta más grande hecha en el país. Para lograr esa misión, las aves tuvieron que permanecer dos meses en recintos de liberación fortaleciendo los lazos sociales entre ellos y familiarizándose con su nuevo ambiente. Y los días previos a la liberación, se trabajó en campañas sobre las principales características del cóndor y del ambiente que habita.
Desde que el viejo zoológico de Palermo cerró sus puertas en 2016 y se transformó en Ecoparque, cientos de animales fueron reubicados en reservas o santuarios donde las condiciones de vida son mucho más parecidas al hábitat natural de cada especie.
En ese marco, se crearon cinco programas de conservación, entre los que se destaca el de aves rapaces y cóndores.
Según explicó la bióloga del Programa de Conservación del Cóndor Andino, Daniela Reygert, «fue una liberación bastante grande», y contó que uno de las aves fue incubada en el Ecoparque.
Cada una de las aves tiene una historia diferente: Kárut (Trueno) nació en Ecoparque Bs. As. y fue incubado artificialmente y criado en aislamiento humano con asistencia de títeres de látex; Suyan (Esperanza) nació en el Parque Faunístico y Ecológico Yastay de La Rioja; Amancay (Flor) nació en el Bioparque Temaiken; Takiyiwe (Libertad) nació en el Parque Faunístico San Juan; mientras que Paqarina (Generadora de Vida) y Ñorquinquera (Sonido de Agua) fueron rescatadas en Río Negro y rehabilitadas en Ecoparque de Buenos Aires.




































































