La medida había sido anunciada por la Municipalidad de Córdoba y habilitaba a los inspectores municipales a efectuar controles en las calles sin el uniforme que los identifica.
De esta manera, iban a salir a la caza de infracciones, camuflados como simples pasajeros, por ejemplo, para detectar remiseros ilegales o choferes de Uber.
Según había explicado el secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Pablo Farías, los trabajadores «Solamente no tendrán uniforme, que es el que deben usar los inspectores a los fines de disuadir con su presencia las conductas ilegales».
Las autoridades decidieron suspender la iniciativa y buscarán una alternativa diferente.



































































