El sacerdote promovió el encuentro de legisladores oficialistas con los condenados por delitos de lesa humanidad de la dictadura militar. El Obispado de Zárate-Campana emitió un comunicado con los detalles de la expulsión
El Obispado de Zarate-Campana comunicó recientemente que el sacerdote, Javier Olivera Ravasi, quien se encontraba incardinado en la Diócesis de San Rafael, Provincia de Mendoza, ya no tiene autorización para residir en esta diócesis.
La decisión fue tomada luego de que el cura, que había solicitado permiso para residir temporalmente en la diócesis debido a razones familiares, no cumpliera con las expectativas de cambio de actitud requeridas por las autoridades eclesiásticas según argumenta el obispado argentino.
Olivera Ravasi es hijo del represor Jorge Antonio Olivera, condenado por delitos de lesa humanidad cometidos en San Juan durante la última dictadura, a quien se conoce como «el jefe de la represión» en la provincia durante los ’70. Fue el autor del secuestro y posterior desaparición de la modelo Marie Anne Erize, entre otros.
Por medio de un comunicado, la Diócesis argumentó que «en reiteradas ocasiones, se recibieron en este Obispado numerosas quejas fundadas por sus expresiones y actitudes, que se anteponía al testimonio cristiano». Asimismo, revelaron que le solicitaron «un cambio de actitud y comportamiento en su proceder», y que «al no observarse hasta el presente el cambio requerido en su actitud» procedieron a no renovarle la autorización para desarrollar actividades pastorales en el distrito.

Diferentes fuentes revelaron que el cura habría alentado el acercamiento de los diputados a los represores privados de su libertad, aunque no se lo ve en la fotografía del encuentro que fue difundida en redes sociales.






































































