La Confederación General del Trabajo (CGT) impulsa la beatificación de Eva Perón, con la consigna «Eva la Santa del Pueblo».
El pasado 7 de mayo se cumplieron 100 años del nacimiento de Evita, lo que significó un importante acto en Los Toldos que reunió a dirigentes de todas las expresiones del peronismo.
Ayer, en el marco del centenario del natalicio de la segunda esposa del General Juan Domingo Perón, la CGT realizó por la tarde una actividad en el salón Felipe Vallese para aclamar a «la Santa del pueblo». Lo hizo luego de anunciar un paro general para el 29 de mayo.
«Eva Perón entregó su vida en un mandato providencial que fue la misión de rescate de la dignidad de la persona humana en su sentido más trascendente. Síntesis de una profunda fe en su Pueblo y en Dios que a cien años de su nacimiento continúa estando en el corazón popular y en los altares del pueblo humilde junto a la Virgen María», expresa la carta que la Central Obrera le envió al Papa.
«El pontificado puede alumbrar un camino, si estamos dispuestos a seguir las huellas que dejaron nuestros mejores hombres y mujeres», prosigue el último párrafo de la carta enviada al Vaticano.
Resta saber cuál será la respuesta por parte de la Santa Sede en este camino de intentar «santificar» a los estandartes de la política. Algo que en el caso de que suceda, abriría un interrogante en los requisitos para ser beatificado. Ya que para ser considerado Beato o Santo por la Iglesia Católica es necesaria la verificación de algún milagro después de muerto, como prueba y señal divina de su santidad.
Según los requisitos aprobados por Benedicto XIV, que expuso en su obra Opus de servorum Dei beatificatione et beatorum canonizatione del año 1839, es preciso que los milagros de curaciones de enfermedades sean evaluados por una comisión de médicos cualificados. Que la curación sea extremadamente difícil o imposible humanamente, entre otras peculiaridades.
Sin embargo, también puede ocurrir que la persona fuera reconocida como mártir, llegado a este punto el Papa Francisco podría obviar el milagro, ya que en tal caso no sería necesario para su beatificación.




































































