La investigación analiza diversas hipótesis, aunque se descarta la sospecha de un robo. El fiscal Juan Pablo Klinger trabaja junto a la División de Homicidios de la Policía de Córdoba para esclarecer el crimen
El informe preliminar de la autopsia sobre el cuerpo de Susana Beatriz Montoya, la mujer de 74 años asesinada en su casa de Córdoba, determinó que el traumatismo de cráneo, provocado por un fuerte golpe en la cabeza, combinado con una asfixia mecánica por estrangulamiento, fueron las causas de su fallecimiento.
Por el momento, los investigadores se manejan con cautela. «No descartamos ninguna hipótesis», señalaron el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros; y el fiscal Juan Pablo Klinger.
No obstante, la sospecha de robo en el domicilio, está prácticamente descartada. El cuerpo fue encontrado por su hijo, Fernando Albareda, dirigente de la agrupación HIJOS Córdoba, el viernes en la casa de su madre, en barrio Ampliación Poeta Lugones.
Se informó que no había puertas ni ventanas forzadas. Quien ingresó y ejecutó el crimen en forma tan violenta muy probablemente era conocido de Susana.
Por estas horas, el personal policial analiza las cámaras de seguridad y domos para tratar de dilucidar quién o quiénes ingresaron a la casa. En el interior de la vivienda, había un cartel con una amenaza: «Los vamos a matar a todos», según relató Fernando.
Fuentes judiciales indicaron a Infobae que la fiscalía trabaja sin descanso y en silencio, junto a la División de Homicidios de la Policía de Córdoba, para esclarecer el crimen que preocupa a los organismos de Derechos Humanos y causa conmoción entre los compañeros de Albareda, quien ya había recibido intimidaciones.
Susana Montoya era viuda de Ricardo Fermín Albareda, un subcomisario de la Policía de Córdoba y militante del ERP en la clandestinidad, torturado y desaparecido en plena dictadura militar, en el año 1979.






































































