La región amazónica brasileña sufre los peores incendios forestales de los últimos años. Aunque todavía no hay un informe oficial de la superficie vegetal quemada, se estima que son miles de hectáreas consumidas por el fuego en los estados brasileños de Rondonia, Mato Grosso y Mato Grosso del Sur, así como en el departamento boliviano de Santa Cruz.
El Gobierno brasileño atribuye los incendios a una sequía de carácter extraordinario. El presidente, Jair Bolsonaro, ha llegado a culpar de esta catástrofe a las ONG.
Sin embargo, diversas organizaciones científicas, sociales y ecologistas no piensan lo mismo. Consideran que los incendios han sido provocados deliberadamente con el fin de aprovechar las tierras para minería o agricultura extensiva, actividades altamente promovidas por el propio Bolsonaro.
Los incendios forestales son comunes en la amazonia brasileña durante la estación seca, que abarca de agosto a octubre y cuyo pico se alcanza a mediados de septiembre. Pero el Instituto Nacional de Estudios Espaciales (INPE) ha alertado que las cifras de este año no pueden atribuirse únicamente a la estación o a fenómenos naturales. «No hay nada anormal en el clima este año o las lluvias en la región amazónica, que están un poco por debajo del promedio”, ha explicado el investigador del INPE Alberto Setzer en un comunicado.




































































