El cura Julio César Grassi, que fue condenado a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores, pidió ser beneficiado con prisión domiciliaria por temor a contraer coronavirus, bajo el argumento de que padece un supuesto problema respiratorio, a pesar de que «no integra ningún grupo de riesgo», según su abogado.
Grassi, de 63 años, presentó un pedido de morigeración de su confinamiento tras el fallo de la Cámara de Casación Penal bonaerense, que habilitó las prisiones domiciliarias para evitar un colapso del sistema penitenciario ante el riesgo de contagio que representa la aglomeración de personas en las cárceles.
El religioso condenado por violación de niños alega que tiene un problema respiratorio y temor a contagiarse del Covid-19, según lo informado por el abogado Juan Pablo Gallego, quien fuera querellante en la causa y fue el encargado de formular el pedido al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 1 de Morón.
Gallego sostuvo que el pedido fue extendido al tribunal porque las condiciones de detención del cura nunca llegaron a ser verificadas en ningún juzgado de ejecución, lo que, entiende, «constituye una irregularidad».
Además, en el pedido también se indica que un oficial penitenciario del penal de Campana donde está preso Grassi contrajo el coronavirus.
Ante la situación riesgo de contagio en las cárceles, cientos de presos solicitaron la detención domiciliaria por pertenecer a grupos de riesgo, tales como personas de edad avanzada, con enfermedades crónicas o embarazadas.
Entre los 621 pedidos de morigeraciones de las detenciones que recibió la Cámara de Casación Penal en el último mes, varios de ellos son de presos por crímenes contra las personas, como el abuso sexual, y más de un centenar son de detenidos por causas de lesa humanidad.





































































