El Gobierno recibió al presidente del BID, Ilan Goldfajn, para avanzar en financiamiento y reforzar el respaldo internacional. Con el foco puesto en temas claves como los riesgos de la economía argentina
El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, recibieron este lunes al mediodía en la Casa Rosada al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn. Se trata del primer encuentro del equipo económico tras la derrota electoral que sufrió La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, lo que sumó tensión al escenario político y económico del Gobierno.
El encuentro de Milei y Caputo con Goldfajn se da en un momento delicado: el Gobierno libertario sufrió un fuerte golpe en las elecciones legislativas bonaerenses, donde el oficialismo perdió frente al peronismo. El resultado puso en duda la capacidad del oficialismo para avanzar en su agenda de reformas económicas y la reacción del mercado fue instantánea.
En este contexto, la relación con organismos internacionales como el BID y el FMI resulta crucial para sostener la liquidez externa, asegurar financiamiento y mostrar respaldo internacional en medio de la incertidumbre interna. De hecho el BID es uno de los organismos internacionales que respaldó el acuerdo alcanzado por Argentina con el Fondo en abril y comprometió desembolsos clave: USD 3.000 millones en 2025 y un total de USD 10.000 millones hasta 2028. A fines de agosto, enviados de la entidad ya habían mantenido conversaciones con el secretario de Finanzas, Pablo Quirno.
En junio, el Banco Interamericano de Desarrollo aprobó un plan de financiamiento trianual para la Argentina. Los fondos se distribuirán en tres pilares centrales:
- Reformas fiscales y mejora en la administración tributaria.
- Liberalización económica para atraer inversión privada.
- Programas de reducción de la pobreza.
El organismo advirtió sobre las dificultades estructurales que persisten en el país: una tasa de indigencia del 18,1%, más de la mitad de los niños en situación de pobreza y un nivel de informalidad laboral del 36,1%.
En su último informe, el BID destacó que el objetivo central del Gobierno debe ser la estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal, pero alertó sobre varios riesgos que enfrenta Argentina:
- Fragilidad de reservas internacionales del Banco Central.
- Falta de mayorías en el Congreso para aprobar reformas.
- Riesgo de «fatiga social» frente a medidas de ajuste.
- Vulnerabilidad a shocks externos que impacten en los términos de intercambio o en las condiciones financieras internacionales.
El comunicado oficial del organismo señaló que se elaboró junto al Gobierno una hoja de ruta para consolidar «un modelo de desarrollo sostenido y resiliente». También planteó la necesidad de reducir la dependencia de impuestos distorsivos y revisar exenciones que limitan la recaudación.






































































