Se trata de 20 planillas que forman parte de la lista de muertes investigadas en relación con los laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A. En todos los casos, las víctimas recibieron fentanilo
Las pericias a historias clínicas de pacientes fallecidos por la presunta aplicación de fentanilo contaminado comenzaron este lunes bajo la supervisión del Cuerpo Médico de la Corte Suprema de Justicia. Se trata de 20 casos que forman parte de la lista de muertes investigadas en relación con los laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A.
En estas evaluaciones los investigadores podrán esclarecer si los decesos están relacionados a fallas multiorgánicas provocadas por el opioide contaminado con las bacterias Klebsiella pneumoniae y Ralstonia.
Esto último se podrá conocer luego del informe por parte del Instituto Malbrán respecto a cómo ocurrieron las adulteraciones de las ampollas. La combinación de ambas pericias será determinante para establecer responsabilidades y podría derivar en imputaciones penales.
El juez federal Ernesto Kreplak aguarda los resultados para definir la situación procesal de Ariel García Furfaro, dueño de los laboratorios señalados, y de su equipo de trabajo. «Dependiendo del contenido de los informes, se evaluará la imputación de los directivos», anticiparon fuentes del expediente a la agencia NA.
En este marco, un documento de la ANMAT reveló que el laboratorio Ramallo había sido inspeccionado poco antes de producir el fentanilo. La auditoría realizada entre el 28 de noviembre y el 12 de diciembre de 2024 detectó deficiencias críticas en validación de procesos, control de calidad, documentación y gestión del sistema farmacéutico.
El informe sostuvo que «los incumplimientos comprometen la calidad, seguridad y eficacia de los productos elaborados». Esa advertencia quedó registrada semanas antes de que el opioide adulterado llegara a hospitales y clínicas.
Pese a las observaciones, la presentación formal de los resultados de la inspección se produjo recién en febrero de este año. Para entonces, las ampollas ya se habían distribuido y aplicado en miles de pacientes, agravando el contexto de riesgo sanitario.





































































