El Salvador se convertirá hoy en el primer país del mundo en reconocer el bitcoin como moneda legal, en medio de un fuerte escepticismo y advertencias de economistas y organismos financieros internacionales.
«Mañana (por hoy), por primera vez en la historia, todos los ojos del mundo estarán puestos en El Salvador», comentó ayer en Twitter el presidente Nayib Bukele, en inglés.
La medida, que genera dudas en la mayoría de la población, es seguida de cerca en las redes sociales por impulsores y detractores con las etiquetas #bitcoinday y #noalbitcoin.
El Gobierno de Bukele asegura que la polémica medida contribuirá a la bancarización de la población y evitará una pérdida de 400 millones de dólares en las remesas que los salvadoreños envían desde el extranjero y que representan el 22% del PIB, aunque algunos expertos lo cuestionan.
En El Salvador, que dolarizó su economía hace dos décadas, la mayoría de los 6,5 millones de salvadoreños rechaza el bitcoin impulsado por Bukele y prefiere seguir usando el billete verde, según las últimas encuestas.
Al respecto, la directora del Instituto de Opinión Pública de la UCA, Laura Andrade, asegura que la población se resiste al bitcoin porque no lo considera una vía para mejorar su situación económica.
«Son decisiones [de forma] inconsulta que ha tomado esta administración en conjunto con los legisladores, y que vemos que no percibe la gente un impacto positivo para transformar de manera significativa sus condiciones de vida», explicó Andrade a la AFP.
El sondeo de la UCA indicó que un 65,2% de la población no está interesada en descargar la billetera electrónica «Chivo» necesaria para hacer compras y ventas en bitcoins, y no está de acuerdo en que el gobierno otorgue el equivalente a 30 dólares como estímulo a los usuarios de la criptomoneda, como ha decidido.
La Asamblea Legislativa, afín a Bukele, aprobó en junio la ley bitcoin y a fines de agosto avaló un fideicomiso de 150 millones de dólares para garantizar la «convertibilidad automática» del bitcoin al dólar.
La ley establece que el tipo de cambio entre el bitcoin y el dólar «será establecido libremente por el mercado» y obliga a «aceptar bitcoin como forma de pago».
Economistas y organismos como el Banco Mundial, el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) son escépticos sobre la adopción del bitcoin como moneda de curso legal junto al dólar.
Tendrá un «impacto negativo» en las condiciones de vida de la población dada la «alta volatilidad del precio de la cotización», e «incidirá en precios de los bienes y servicios», asegura el economista Óscar Cabrera, de la Universidad de El Salvador.





































































