Aumento de la creatividad y la memoria, fortalecimiento del sistema inmunológico y pérdida de peso son algunos de los beneficios de dormir bien, afirmaron especialistas, que alertaron que “cuatro de cada diez argentinos sufren alguna patología del sueño”.
«Biológicamente, las personas están preparadas para dormir un tercio de sus vidas. Dormir mal puede tener importantes consecuencias, ya que durante el estado de sueño se generan procesos homeostáticos o de autorregulación”, explicó la neuróloga Stella Maris Valiensi con motivo del Día Mundial del Sueño, que se conmemora cada 15 de marzo.
La especialista en Medicina del Sueño detalló que mientras se duerme “aumenta la actividad parasimpática”, lo que permite “recuperar energía, disminuye la presión arterial e incrementa las hormonas anorexígenas”.
“En la primera mitad de la noche se eleva la secreción de hormona de crecimiento y antes de despertar se secreta cortisol, hormona que provee la energía necesaria para afrontar el estrés del día que comienza”, agregó.
Así, los beneficios de dormir bien son múltiples: incrementa la creatividad, mejora la memoria, ayuda a perder peso, fortalece el sistema inmunológico, protege el corazón, combate la depresión, recarga energía y favorece el rendimiento laboral.
Según Valiensi, cuatro de cada diez personas sufren en Argentina alguna patología del sueño, mientras que más de la mitad de la población tiene “la sensación de dormir mal”.
Por su parte Daniel Pérez Chada, jefe del Servicio de Neumonología y director de la Clínica del Sueño en el Hospital Universitario Austral, reflexionó sobre la importancia de las horas de sueño en el proceso de aprendizaje de adolescentes.
“Los adolescentes obtienen menos horas de sueño que las necesarias para garantizar el adecuado descanso. Se estima que, en general, duermen menos de ocho horas por noche”, comentó Pérez Chada.
Agregó que la “excesiva somnolencia diurna” detectada en niños y adolescentes es un “problema social relevante”. “Distintas investigaciones sugieren que los adolescentes requieren más de ocho horas de sueño nocturno para mantener un nivel de alerta que les permita alcanzar un rendimiento escolar adecuado”, alertó.
Y completó: “En niños y adolescentes, funciones cognitivas superiores tales como la creatividad verbal y el pensamiento abstracto son afectadas negativamente por la restricción de las horas de sueño nocturno”.
El descanso es reparador
El sueño es reparador y abunda en beneficios, pero lo cierto es que el ritmo de vida cambió, el día laboral se prolongó y en promedio las personas duermen dos horas menos que hace 20 años.
Además, con la llegada del celular, las computadoras, la televisión e internet se estimula de más el cerebro, exponiéndose a la luz artificial hasta la madrugada, lo que impide que el organismo entre en la fase de reposo.
El «combo» lleva a que muy pocas personas logren la meta de descanso recomendada. No sólo la cantidad de 8 horas es una utopía imposible de lograr para muchos, sino que la calidad del sueño durante las horas que se duerme también deja bastante que desear.
Bajo el lema «Sueño saludable, envejecimiento saludable», el Día Mundial del Sueño, creado y organizado por World Sleep Society, y que se conmemora hoy, busca generar conciencia de los beneficios para la salud y la calidad de vida que el buen descanso proporciona.
Fuente: Télam




































































