El 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Fue declarado por la Convención Internacional de las Naciones Unidas en el año 2011. Tiene como fin proteger a todas las personas víctimas de ese delito que vulnera múltiples derechos.
Según la ONU, «la desaparición forzada se usa a menudo como estrategia para infundir el terror en los ciudadanos. La sensación de inseguridad que esa práctica genera no se limita a los parientes próximos del desaparecido, sino que afecta a su comunidad y al conjunto de la sociedad».
En ese sentido, subraya que cientos de miles de personas han desaparecido durante conflictos o períodos de represión en al menos 85 países de todo el mundo.
«La desaparición forzada se ha convertido en un problema mundial que no afecta únicamente a una región concreta del mundo. Las desapariciones forzadas, que en su día fueron principalmente el producto de las dictaduras militares, pueden perpetrarse hoy día en situaciones complejas de conflicto interno, especialmente como método de represión política de los oponentes», advierte el organismo multilateral, para el cual es «motivo de especial preocupación».
¿Qué es una desaparición forzada?
El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos explica que «la desaparición forzada es un secuestro, un arresto, una detención, o cualquier otro acto que, además de quitarte la libertad, te priva de la protección de un juez al no informar ni dónde estás ni tu situación». Tanto si lo hace un representante del Estado o un grupo de personas con o sin apoyo del Estado: «Siempre es un delito y se considera un crimen de lesa humanidad», sostienen.
Cada vez que se comete el delito de desaparición forzada de personas es una grave violación a los derechos humanos tales como: el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica; el derecho a la libertad y seguridad de la persona; el derecho a no ser sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; el derecho a la vida, en caso de muerte de la persona desaparecida; el derecho a una identidad; el derecho a un juicio imparcial y a las debidas garantías judiciales; el derecho a un recurso efectivo, con reparación e indemnización; el derecho a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición; el Derecho al trato digno; entre otros.
¿Qué es un crimen de lesa humanidad?
Es un crimen contra toda la humanidad. Por esa razón, no importa dónde suceda, ni la cantidad de víctimas de ese crimen, como tampoco si se lo comete en época de guerra o de paz. Un crimen puede ser de lesa humanidad aunque afecte a una sola persona. Estos delitos no prescriben y los autores de un crimen de lesa humanidad deben ser perseguidos por la justicia aunque el tiempo pase y responder sobre sus acciones.
En Argentina, fueron asumidas las obligaciones al respecto, cuando se firmaron todos los Tratados de Derechos Humanos que hay sobre este tema y se dictaron leyes que buscan conocer la verdad y obtener justicia de lo sucedido durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica.
Es un hecho lamentable que las prácticas de desaparición forzosa se siguieran cobrando víctimas aún en democracia, en casos conocidos como los de Jorge Julio López, Miguel Bru, Luciano Arruga, Santiago Maldonado y Facundo Astudillo Castro, entre otros. Lo cual demuestra la incapacidad del poder judicial para dar respuestas concretas a los familiares de las víctimas. Como así también queda demostrado el involucramiento y la responsabilidad de las fuerzas de seguridad en estos hechos aberrantes.






































































