La fecha está relacionada con el natalicio de Juan Bautista Alberdi, que fue un día como este pero en 1810
Cada año, el 29 de agosto se celebra en Argentina el Día del Abogado. Esta jornada tiene como objetivo principal rendir homenaje a quienes ejercen la profesión jurídica en el país, subrayando su labor en la defensa de los derechos individuales y colectivos, y en la custodia del Estado de derecho.
La fecha representa un reconocimiento formal a la tarea de asesorar, representar y velar por los intereses de personas y organizaciones en el marco legal vigente.
El origen de esta conmemoración se vincula estrechamente al nacimiento de Juan Bautista Alberdi, un día como hoy pero de 1810. Este hombre se destacó por su labor como abogado, jurista y diplomático, y pasó a la historia por su rol clave en la Constitución Nacional de 1853. De hecho, se lo considera autor intelectual de este documento y, por ello en diciembre de 1958, la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA) propuso que el Día del Abogado coincidiera con su natalicio.
Sumado a esta fecha, los letrados también celebran el Día Internacional del Abogado, que se festeja el 3 de febrero en todo el mundo.
Quién fue Juan Bautista Alberdi
Se trató de uno de los pensadores argentinos más destacados del siglo XIX, que estudió en Tucumán, Buenos Aires, Córdoba y Uruguay, hasta que finalmente se recibió de abogado en Chile.
Tras su regreso al país, en 1835, formó parte de la «Generación del 37», un grupo de jóvenes intelectuales que se autoproclamaba como «hijos» de la Revolución de Mayo y que eran opositores al gobierno de Juan Manuel de Rosas.
Un dato importante es que Juan Bautista Alberdi nunca ejerció la profesión dentro de la Argentina pero tuvo gran influencia en las instituciones políticas del país.
Por todo esto, en el Día del Abogado es recordado por defender la paz y por reivindicar las naciones y el sistema republicano. En este sentido, su libro sobre las bases es uno de los pilares del derecho constitucional, donde estableció los puntos claves de la Carta Magna de 1853.
Finalmente, Alberdi murió a los 73 años en Neuilly-sur-Seine, en Francia, un 19 de junio de 1884. Cinco años más tarde, el presidente Miguel Juárez Celman ordenó exhumar sus restos para traerlos al país.






































































