La enorme mayoría de los sindicatos pararán este jueves, ya que la medida de fuerza fue convocada por las tres centrales. Desde el Gobierno anunciaron que descontarán el día a los empleados estatales que adhieran al paro
La Central General del Trabajo (CGT), junto a las dos versiones de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), realizarán hoy su segundo paro general desde la asunción de Javier Milei, en medio de una tirante relación con la gestión libertaria por sus políticas de ajuste para dejar atrás el déficit fiscal y la reforma laboral que se discute en el Senado junto a la Ley ómnibus.
La enorme mayoría de los sindicatos pararán este jueves, ya que la medida de fuerza fue convocada por las tres centrales, por lo que se sentirá fuerte durante la jornada en casi todas las actividades, sin transporte ni atención en dependencias públicas y solo se espera algo de actividad en algunos locales comerciales.
En este contexto, el gobierno de Milei salió a cuestionar con dureza la medida de fuerza y anticipó que les descontará el día a los empleados estatales que adhieran, a la vez que pidió a los trabajadores que denuncien si hay extorsiones. «El paro no tiene una razón aparente. Sigue abierta la línea 134 para denunciar extorsiones. A los empleados estatales que paren se les descontarán sus haberes del día. Las organizaciones que participen de la marcha deberán afrontar los gastos que la situación ocasione», anunció el vocero presidencial, Manuel Adorni.
Los gremialistas justificaron la huelga al rechazar las políticas de recortes de fondos para alcanzar un superávit y en su oposición a la Ley de Bases, que buscarán seguir podando en su inminente tratamiento en el Senado (sobre todo el apartado laboral), y el mega DNU.
«No podemos aceptar que todo se libere y que se pretenda que los salarios tengan límites. Somos organizaciones sindicales responsables y tenemos claros cuáles son los límites y las posibilidades de cada sector para llegar a acuerdos», argumentó el cosecretario general de la CGT, Héctor Daer.
Los datos oficiales indican que el poder adquisitivo de los trabajadores viene cayendo en picada: entre diciembre y marzo, los sueldos subieron un 58% mientras que la inflación fue del 90%. Es decir, el reacomodamiento de los ingresos se ubicó más de treinta puntos abajo con relación al costo de vida, según se desprende de los índices del Indec y el Ripte (Remuneración Imponible de Trabajadores Estables) que elabora la Secretaría de Seguridad Social.






































































