El jurado popular resolvió este martes la absolución de Marcelo Macarrón en el juicio por el crimen de su ex esposa Nora Dalmasso, cometido en el Barrio Villa Golf de Río Cuarto a fines de noviembre de 2006. La decisión se tomó luego de que el fiscal del caso, Julio Rivero, manifestara que no había elementos para acusar al único imputado por el hecho.
«Como soy un fiscal íntegro, y no dañino, voy a pedir la absolución. Sería irresponsable, oportunista y cobarde si acusara», había señalado el funcionario. El traumatólogo se puso a llorar al escuchar estas palabras y se abrazó con sus hijos, Facundo y Valentina, con quienes se retiró junto a sus abogados de los tribunales de esa ciudad cordobesa.
De esta manera, Rivero confirmó «no tener pruebas suficientes» para demostrar que Macarrón fue el autor intelectual del asesinato de su esposa. Sin embargo, exigió que el caso se siga investigando porque Dalmasso «fue, es y será después de su muerte una víctima de violencia de género». «No puedo sostener que la mató un sicario, no porque no haya prueba, sino porque hay prueba de que hubo un acto sexual consentido. Eso hecha por tierra un acuerdo criminal», sostuvo.
En efecto, el tribunal resolvió «reconocer a la señora Nora Raquel Dalmasso como víctima de violencia de género, de acuerdo a las legislaciones y convenciones internacionales», y ordenó poner a disposición del Ministerio Público Fiscal la presente causa, además de las actuaciones y la totalidad de los elementos secuestrados, a los efectos de la prosecución de una nueva investigación penal preparatoria.
Los camaristas también fijaron el 5 de agosto a las 11 para la lectura de los fundamentos de la sentencia.
Horas antes, el fiscal Rivero ya había pedido la absolución del traumatólogo en un alegato en el que cuestionó la investigación realizada.
«Si la policía judicial hubiese intervenido desde el primer momento, este caso ya se habría esclarecido», dijo el representante del Ministerio Público, quien reprochó a los investigadores «la orfandad por falta de conocimientos, de profesionalidad y también en muchos casos por falta de elementos para realizar el trabajo, como en el caso de los peritajes en el escenario del asesinato».
Para pedir la absolución, el fiscal hizo lugar «al principio de inocencia» ante la insuficiencia de pruebas que lo comprometían.
Luego de un breve cuarto intermedio, el defensor Brito también pidió la absolución de Macarrón y señaló que «la causa tuvo muchas irregularidades por ignorancia y negligencia».
Antes de conocer el veredicto, Macarrón tuvo la posibilidad de pronunciar sus «últimas palabras», en las que dijo ser inocente y agradeció a todos los que lo acompañaron, entre ellos sus familiares y sus abogados.
El proceso
El juicio por el femicidio de Dalmasso había comenzado el 14 de marzo último y demandó 39 audiencias orales, por las que desfilaron 71 testigos, apenas un 25 por ciento de los más de 300 que se habían previsto.
El fiscal que instruyó el caso, Luis Pizarro, al elevar el caso a juicio, consideró que la madrugada del 25 de noviembre del 2006 el viudo «planificó dar muerte a su esposa por desavenencias matrimoniales y con la intención por parte de su/s adlater/es de obtener una ventaja, probablemente política y/o económica».
No obstante, el representante del Ministerio Público que debió respaldar con pruebas esa acusación en el juicio cuestionó duramente la investigación llevada a cabo y dijo que no tiene pruebas para pedir una condena.






































































