El presidente Alberto Fernández le tomó juramento el miércoles por la tarde como nuevo jefe de Gabinete a Agustín Rossi, quien asume el cargo en reemplazo de Juan Manzur.
«Agustín va a trabajar junto a mí para preservar la unidad», expresó el jefe de Estado, quien dijo estar «contento» de que el funcionario vuelva a estar «pegado a su despacho» en la Casa Rosada.
Al despedir a Manzur, quien este jueves reasumirá como gobernador de Tucumán, Fernández le expresó su «profunda gratitud» y lo definió como un «amigo» que «le puso el pecho a las balas» y «ayudó mucho» en la gestión.
Notablemente emocionado, el mandatario destacó también la presencia en el acto de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y del exjuez Carlos Arslanian, integrante del tribunal que condenó a las Juntas Militares, al cumplirse este año 40 años de democracia.
Según explicaron en distintas terminales del Frente de Todos, la llegada de Rossi servirá también para dotar de un relato al Gobierno. Es decir, una nueva comunicación a cargo del Jefe de Gabinete, que tiene un estilo más confrontativo que su antecesor y que ha demostrado tener cintura política para posicionarse en una coalición donde los propios se autoflagelan.
Dentro de la Casa Rosada esperan del dirigente santafesino que haga una defensa férrea de la gestión. Además, advierten que le impondrá una nueva dinámica a la gestión diaria por su «obsesión» y «capacidad» para trabajar en distintos temas simultáneamente.
Otro de los detalles que apuntan sobre la llegada de Rossi es que el ex legislador no es un competidor para Fernández, como sí lo era Manzur, que tiene decidido ser candidato a presidente. Esa situación puede generar tranquilidad y confianza en el vínculo entre el Presidente y el nuevo jefe de Gabinete.





































































