El Sumo Pontífice mantuvo un encuentro con la delegación de la Confederación General del Trabajo, encabezada por Héctor Daer y Pablo Moyano, donde se planteó la situación política y socioeconómica de la Argentina
El papa Francisco recibió este lunes a una delegación de la CGT. El encuentro duró aproximadamente media hora y los sindicalistas le plantearon un cuadro crítico de la situación política y socioeconómica de la Argentina debido a las políticas del gobierno de Javier Milei.
La comitiva sindical le hizo saber al Sumo Pontífice la necesidad de que «se convoque cuanto antes a un diálogo social para resolver de manera tripartita los principales problemas que vive nuestro país». Estaban los cotitulares cegetistas Héctor Daer (Sanidad) y Pablo Moyano (Camioneros), quienes hicieron énfasis en «el desarrollo, la producción y el trabajo» como ejes que la administración libertaria debería tomar en cuenta para gobernar.
Otros dirigentes presentes fueron Gerardo Martínez (UOCRA), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Jorge Sola (Seguros), Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Maia Volcovinsky (UEJN), Cristian Jerónimo (Empleados del Vidrio), Marina Jaureguiberry (SADOP), Argentino Geneiro (Gastronómicos) y Alejandro Gramajo (UTEP).
La audiencia con el Papa reforzó la voluntad de seguir impulsando el diálogo como herramienta para enfrentar los desafíos políticos y sociales que atraviesa el país bajo el Gobierno.
Héctor Daer brindó detalles del encuentro
«El resumen es el recibimiento del Santo Padre, alegrándose de la muestra de unidad de la CGT y el planteo de fondo fue marcar un camino de la defensa de la dignidad del trabajo, como eje de conducta social, de dignidad humana y por supuesto el Papa nos exhortó a defender esta cuestión y a defender la justicia social como instrumento de equilibrio de las sociedades modernas», indicó Daer.
En tanto, añadió: «Hablamos del mundo, observó que las convulsiones del mundo no solo son nuestra coyuntura, sino que vivimos en un mundo eternamente convulsionado. Se planteó el tema de la organización de los niños, de los jóvenes, a partir de la familia y de profundizar los lazos de comunicación con la comunidad educativa para que no sean carne del narcotráfico».
«Él dijo que quiere venir a la Argentina, nos dijo que tiene muchas cosas, una reunión de obispos que dura mucho tiempo (el sínodo sobre sinodalidad, en octubre), que tiene un viaje a Bélgica (y Luxemburgo, del 26 al 29 de septiembre), pero que si Dios quiere va a venir a la Argentina, así que para nosotros fue una gran alegría», expresó.






































































