El prestigioso médico forense Osvaldo Raffo fue hallado hoy muerto de un balazo en la bañera de su casa, en el partido bonaerense de San Martín, donde los investigadores hallaron una nota firmada y dirigida al juez en la que decía que no aguantaba más los dolores que lo aquejaban por una enfermedad que atravesaba. Junto a él estaba un arma calibre .38, informaron fuentes policiales.
Raffo, quien elaboró el informe que avalaba que la muerte del fiscal Alberto Nisman fue un asesinato y participó en los casos más célebres de la historia argentina, presuntamente se quitó la vida a los 88 años.
Era un referente de la medicina forense en el país, reconocido en el extranjero. Incluso el Laboratorio de Genética Forense de la Gendarmería lleva su nombre.
Este lunes fue encontrado muerto en la bañera de su casa, en la calle Florida al 2300 de la localidad de San Andrés, partido de San Martín. Tenía un disparo en la cabeza y un revólver en una mano, según comprobaron efectivos policiales.
En la cocina dejó una nota. «No soporto más los dolores que me aquejan. No se culpe a nadie de mi muerte. Dios me perdone», escribió, con su firma y su sello al pie.




































































