El Concejo Deliberante de la ciudad sancionó por unanimidad la normativa que prohíbe la utilización de carros o vehículos tirados por animales de cualquier especie
El Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba aprobó por unanimidad una ordenanza municipal que prohíbe la utilización de carros o vehículos similares tirados por animales de cualquier especie. Esta medida busca abordar cuestiones de bienestar animal, movilidad urbana y sostenibilidad.
La ordenanza establece multas para aquellos que maltraten a los animales utilizados para tracción a sangre. Además, inicia un programa destinado a los llamados «carreros» para que cambien los animales por motocarros. Estos vehículos de tracción eléctrica cuentan con una autonomía de ocho horas sin necesidad de recarga.
En este marco, el municipio de Córdoba se comprometió a promocionar los motocarros a los carreros a cambio de que entreguen sus caballos de forma voluntaria. Esta iniciativa pretende garantizar que los afectados por esta prohibición puedan continuar su actividad laboral de manera sostenible y respetuosa con los derechos de los animales.
Qué dice la ordenanza que prohíbe la tracción a sangre animal
El proyecto, que deroga la antigua ordenanza 10125 y modifica el Código de Convivencia Municipal, comenzó con un censo realizado para conocer la cantidad de carros con caballos circulando, lo que permitió que quienes los utilizaban los entreguen voluntariamente a cambio de un motovehículo.
De esta manera, se evitó afectar su fuente de ingreso y se adaptó su labor a alternativas más amigables con el ambiente y con los animales.
Según establece el documento, el motovehículo será entregado por el municipio en condición de donación con cargo. Funcionan con energía eléctrica con una autonomía de ocho horas.

En julio, la Municipalidad entregó 36 motocargas eléctricas a excarreros que dejaron de usar sus caballos.
La norma prevé que se generen acciones de colaboración conjunta con organizaciones sin fines de lucro para la protección, rescate y rehabilitación de los animales que se rescaten de este uso a fin de coordinar medidas para la recepción, tenencia y cuidado, después de incautarlos.




































































