Luiz Inacio Lula da Silva asumió este domingo 1 de enero su tercer mandato, el número 39 de Brasil desde que se constituyó como una república federativa, el 15 de noviembre de 1889.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) se comprometió a «gobernar para los 215 millones» de brasileños, porque «a nadie le interesa un país en pie de guerra», expresó en su discurso desde el Palacio del Planalto, donde le impuso la banda un grupo de personas elegidos entre la población, luego de que el presidente saliente, Jair Bolsonaro, abandonara el país para no entregarle en persona los atributos del mando.
«Prometo mantener, defender y cumplir la constitución, observar las leyes, promover el bien general del pueblo brasileño, apoyar la unidad, la integridad y la independencia de Brasil», dijo Lula da Silva.
Los parlamentarios aplaudieron a Lula antes de romper en un canto de «ole, ole ola, Lula, Lula».
El Presidente del Senado abrió la ceremonia rindiendo homenaje a Pelé y al papa Benedicto XVI con un minuto de silencio.
Cambio en la política de deforestación
Lula elogió los recursos naturales de Brasil y prometió un cambio de sentido en la política de deforestación de su predecesor en la Amazonía, al mismo tiempo que busca maximizar el potencial del país.
«Ningún otro país tiene las condiciones que tiene Brasil para convertirse en una potencia ambiental. Teniendo como puntos de partida la creatividad, la bioeconomía y los emprendimientos de la sociobiodiversidad, iniciaremos la transición energética y ecológica hacia la agricultura y minería sustentables, la agricultura familiar y la industria verde. Nuestro objetivo es cero deforestación en la Amazonía, cero emisiones de gases de efecto invernadero», dijo Lula durante su discurso ante el Congreso.
«No vamos a tolerar (…) la degradación ambiental y la deforestación que tanto dañó al país. Esta es una de las razones, aunque no la única, para la creación del ministerio de los pueblos indígenas», continuó Lula.
El nuevo presidente de Brasil prometió abordar la desigualdad infligida a las minorías en el país mediante la creación del «ministerio de promoción de la igualdad racial para ampliar la política de acción afirmativa en las universidades y el servicio público, así como reanudar las políticas para las personas negras y pardas en los ámbitos de la salud, áreas de educación y cultura».
Hoje começamos uma nova etapa na história do Brasil.
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— Lula (@LulaOficial) January 1, 2023
Rumbo económico
En el plano económico, la tarea de reconstrucción estará acompañada por otra también central: la democrática. Lula anunció por ejemplo que «a partir de hoy la ley de acceso a la información volverá a ser cumplida, el portal de la transparencia volverá a cumplir su qué hacer, los controles republicanos volverán a ser ejercidos». El nuevo presidente agradeció a su vez al Tribunal Superior Electoral, ovacionado también en el Congreso Nacional, que cumplió un rol clave ante los cuestionamientos de Bolsonaro al sistema electoral.
«El diagnóstico que recibimos es aterrador, vaciaron los recursos de la salud, desmantelaron la educación, la cultura, la ciencia y tecnología, destruyeron la protección del medio ambiente, no dejaron recursos para merienda escolar, vacunas, seguridad pública, protección a las selvas y la asistencia social, desorganizaron la gobernabilidad de la economía, del financiamiento público, el apoyo a las empresas, a los emprendedores y al comercio externo, dilapidaron a las estatales y bancos públicos, entregaron el patrimonio nacional, los recursos del país fueron hechos rapiña», afirmó Lula.
El presidente se refirió a algunos de los números más expresivos del Brasil actual, como las 33 millones de personas con hambre, para las cuales se implementará un nuevo programa de ayuda Bolsa Familiar: «no sería justo ni correcto pedir paciencia a quien tiene hambre, ninguna nación se levantó y podrá erguirse sobre la miseria de su pueblo». Al frente directo de esa política estará Wellington Dias, del PT, nordestino, a cargo del ministerio de Desarrollo Social, dentro de la estrategia económica que será llevada adelante por Fernando Haddad, también del corazón partidario, desde el ministerio de Hacienda.
Lula anunció que algunos de los puntos que comenzará a implementar desde la hora cero: «hoy mismo estoy firmando medidas para reorganizar las estructuras del poder ejecutivo, de modo que vuelva a permitir el funcionamiento del gobierno de manera racional, republicana y democrática, para rescatar el papel de las instituciones del Estado, bancos públicos y empresas estatales en el desarrollo del país, para planificar la inversión pública en la dirección de un crecimiento económico sostenible ambientalmente y socialmente». En ese mapa señaló el «papel fundamental» que tendrá la empresa petrolera estatal Petrobras -cuya privatización había anunciado Bolsonaro- y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.





































































