Hace 24 años en Pinamar, una madrugada del 25 de enero de 1997, José Luis Cabezas fue secuestrado, golpeado, esposado y ejecutado de dos tiros en la nuca. Posteriormente lo prendieron fuego junto a su auto. ¿Cuál fue el delito que había cometido para tremenda sentencia? Sacarle la primera foto pública a Alfredo Yabran, el poder real, un empresario argentino con una profunda vinculación con los gobiernos de Menem.
Su cuerpo apareció calcinado y maniatado en el interior de un Ford Fiesta en una cava de General Madariaga, Pinamar. Así, su asesinato se convirtió en el mayor emblema de la lucha de la prensa argentina en pos de la libertad de expresión.
Según los tratados internacionales la libertad de expresión consiste en:
«La libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, el cual no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores expresamente fijadas por la ley».
La decisión de ejecutar a un periodista gráfico por difundir una imagen de una persona de interés público pero de vínculos oscuros es un ataque a la libertad de prensa pero también a la sociedad que se ve impedida de informarse, y por lo tanto, sufre el deterioro de la libertad de expresión que incluye la recepción de información.

Quién fue José Luis Cabezas
Fue un destacado periodista y fotógrafo argentino por quien hoy se conmemora el Día Nacional del Reportero Gráfico. Comenzó a ejercer la profesión de reportero gráfico en la revista Noticias en 1989, desde ese año hasta su muerte retrató a destacadas figuras del país.
La repercusión de su asesinato derivó en cambios en el gabinete del entonces presidente Carlos Menem, y en las derrotas del Partido Justicialista en las elecciones legislativas de ese año y en las presidenciales de 1999, cuyo candidato fue el hasta entonces gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde.

Alfredo Yabrán fue acusado como autor intelectual del homicidio, aunque nunca pudo ser dictaminada su culpabilidad, ya que se suicidó cinco días después de labrarse una orden de arresto en su contra.
Los condenados
Hubo dos juicios orales, y fueron encontrados culpables los policías Gustavo Prellezo, como autor material del homicidio, Aníbal Luna y Sergio Camaratta. Todos recibieron perpetua.
También se condenó al comisario Alberto «La Liebre» Gómez a prisión perpetua en un segundo juicio realizado en 2002, por haber liberado la zona al momento del crimen. Entre 2007 y 2010, todos los ex policías recuperaron la libertad, excepto por Prellezo, que lo hizo en 2017; mientras que Camaratta murió en 2015 por una enfermedad.
No se olviden de Cabezas
Esa es la frase icónica que quedó tras el crimen del periodista gráfico. Eso implica no olvidarse de la libertad de expresión, del poder real y de los privilegios que ahí se detentan.





































































