La localidad de Justiniano Posse, al sudeste de la provincia de Córdoba, había tenido sólo dos contagios desde que comenzó la cuarentena estricta. No obstante, el 8 de septiembre luego de una peregrinación y misa por la Virgen patrona del pueblo, la situación se desmadró ante el insólito pedido del cura y, en particular, porque las personas no cumplieron las medidas sanitarias, como por ejemplo, mantener el distanciamiento.
Tras la celebración, se confirmaron 16 casos activos y unas 1000 personas aisladas por contacto con los positivos.
Al respecto, una periodista de la radio local, indicó a un programa de Córdoba: «Habían establecido protocolos para misas con distanciamiento y una cantidad máxima de personas. Testigos dicen que el sacerdote decía que quienes usaban barbijo eran miedosos y que no tenía que haber miedo a la muerte porque si moríamos nos íbamos antes con Dios».
Acerca del cura, indicó que «es totalmente antivacunas, anticuarentena» y agregó: «Incluso en su Facebook, que eliminó ayer, bajaba ideas en este sentido».
Por su parte, el director del Hospital de Justiniano Posse, Oscar Gómez, confirmó que el brote tuvo origen en una misa. «Tenemos 16 casos confirmados y activos, y hay hisopados en espera del lunes y martes. Son bastantes», precisó a Radio Mitre.
En la misma línea, añadió que «el 80% de los contagios salen de la misa». Aunque subrayó que esperan «muchos más casos por la cantidad de contactos estrechos».




































































