«Ningún artista -sentenciaba- es solamente artista porque canta bien. El canto lleva dentro de la cultura, que de las lecturas, de tanta gente a la que le debo todo lo que tengo, escultores, pintores, artistas que han ido conduciéndome en este camino por el cual yo siento esta manera de cantar». Así asumía el oficio de cantora Mercedes Sosa, que falleció, a los 74 años, el 4 de octubre de 2009 a raíz de una disfunción renal.
Nació un 9 de julio, el Día de la Independencia, como quien empieza a trazar las simetrías de una narrativa que, sabe, será abarcadora.
Es conocida su primera aventura en la industria: en una escapada de sus padres se presentó (y ganó) a los 14 años un concurso en LV 12 con el pseudónimo de Gladys Osorio. Ya no la pudieron detener.
En 1962 lanzó su primer álbum, «La voz de la zafra», que prefiguraba ese movimiento estético que se anunciaría al año siguiente. El contexto era el impresionante estallido comercial del folclore en esa década que se proponía hacer de la canción una mercancía más.

Su talento le regaló merecidos homenajes, a lo largo de su carrera musical se llevó premios como el Konex de platino, la orden del mérito en Francia, el Gardel, el Grammy latino y hasta fue declarada embajadora de la Unesco.
Comprometida políticamente con las ideas del Partido Comunista, se refugió en el exilio en 1979, cuando el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional la detuvo una vez y bastó para que armara la valijas y se instalara en París. Allí no acallaron su voz y continuó haciendo canciones y explorando la música latinoamericana.
Su regreso al país fue histórico. Con 13 conciertos en el Teatro Ópera, en 1982 se reencontró con el público argentino que la recibió con fervor.
https://youtu.be/EyT7UgBioYc
Su grandeza seguía construyéndose año a año y su arte sumaba a nuevos artistas como Piero, León Gieco y Charly García. En Cantora, el álbum doble que editó poco antes de su muerte llegó a grabar con Gustavo Cerati y Luis Alberto Spinetta. Incluso compartió canciones con Shakira, Julieta Venegas, Jorge Drexler o René Pérez de Calle 13.
Su despedida, aunque inesperada, fue acorde a su aporte a la cultura de nuestro país. Sus restos fueron velados en el Congreso de la Nación donde pasaron sus grandes amigos de la música y personalidades de otros ámbitos como Diego Maradona o Susana Gimenez, con quien forjó una gran relación. Por su muerte se decretaron tres días de duelo nacional y las condolencias llegaron de todo el continente. La noticia tuvo repercusión mundial, y claro, no era para menos, la voz de de América Latina se había apagado.
Hoy, se cumplen diez años de su partida, lo mejor es recordarla donde ella permanecerá por siempre, en sus canciones.
(Con información de Télam)




































































