El partido ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen, fue el vencedor de la primera vuelta de las elecciones legislativas con un 33,5% de los votos, mientras que el partido del presidente Emmanuel Macron cayó al tercer puesto, con el 22,1% de los sufragios
El partido liderado por Marine Le Pen, Reagrupamiento Nacional, resultó el gran vencedor de la primera vuelta de las elecciones legislativas con un 33,5% de los votos, superando así a la coalición progresista Nuevo Frente Popular, que obtuvo un 28,5% de los apoyos, y con amplia diferencia sobre la candidatura del partido de Emmanuel Macron, Ensemble, tercero con apenas un 22,1%, con una participación cercana al 70%.
La líder de RN, Le Pen, pidió el voto para la segunda vuelta de las elecciones legislativas de Francia, que se celebrarán el próximo domingo 7 de julio, para convertir a su candidato en primer ministro y poder gobernar el país con comodidad. Asimismo, se ha felicitado por el resultado y cree que «la democracia ha hablado» y «ha aniquilado al bloque macronista».
Añadió que la gente claramente quiere «pasar página después de siete años de gobierno desdeñoso y corrosivo» y pidió a sus simpatizantes que vuelvan a votar por RN el próximo domingo en la segunda vuelta.
Por su parte, el presidente Macron, quien convocó estas elecciones parlamentarias de forma inesperada el mes pasado tras los resultados en las elecciones europeas que también fueron positivos para RN, señaló que hay que crear un frente para derrotar a la extrema derecha.
«Hay que votar por candidatos republicanos y democráticos», agregó, refiriéndose a la segunda vuelta.
El mandatario francés aplaudió la masiva participación en las elecciones de este domingo, que de acuerdo a varios reportes fue la más alta en los últimos 40 años.

A partir de ahora se abrirá una semana de negociaciones políticas, en la que los partidos de centro izquierda decidirán si retiran o no escaños individuales para impedir que la RN obtenga la mayoría.
Cohabitación
Macron se ha comprometido a cumplir el resto de su último mandato presidencial, que se extiende hasta 2027, pero se enfrenta ahora a la perspectiva de tener que nombrar a un primer ministro de un partido de la oposición, en un acuerdo conocido como «cohabitación».
El Gobierno de Francia tiene pocos problemas para aprobar leyes cuando el presidente y la mayoría parlamentaria pertenecen al mismo partido. Cuando no es así, las cosas pueden paralizarse. Mientras que el presidente determina la política exterior, europea y de defensa del país, la mayoría parlamentaria es responsable de aprobar leyes internas, como las pensiones y los impuestos.
En este contexto, la RN ha hecho grandes promesas de gasto -desde revertir las reformas de las pensiones de Macron hasta recortar los impuestos sobre el combustible, el gas y la electricidad- en un momento en el que el presupuesto de Francia podría ser brutalmente recortado por Bruselas.
Con uno de los déficits más altos de la eurozona, Francia podría tener que embarcarse en un periodo de austeridad para evitar caer en la trampa de las nuevas normas fiscales de la Comisión Europea, consignó CNN. No obstante, de aplicarse los planes de gasto de la RN harían que el déficit de Francia se disparara, una perspectiva que ha alarmado a los mercados de bonos y ha provocado advertencias de una «crisis financiera al estilo Liz Truss», en referencia a la primera ministra que menos tiempo ha ocupado el cargo en la historia del Reino Unido.





































































