Rusia anunció la creación de su tercera vacuna contra el coronavirus, que se denomina CoviVac.
Aidar Ishmujamétov, director general del Centro Científico Federal M.P. Chumakov de Investigaciones y Desarrollo, donde ha sido creada la tercera vacuna rusa contra el coronavirus, ofreció detalles acerca del fármaco.
De entrada, el director del centro, miembro corresponsal de la Academia de Ciencias Rusa, explica que esta vacuna es «la más clásica», ya que está basada en una plataforma que se utiliza en todo el mundo.
En concreto, el fármaco contiene «el virus íntegro inactivado» cuya plataforma fue desarrollada hace muchos años. Ishmujamétov detalla que una vacuna inactivada de virus íntegro «modela artificialmente el proceso que ocurre en el organismo cuando se infecta».
De esta forma, el cuerpo «recibe primero una señal de que puede encontrarse con ese agente» y dos semanas después recibe «una señal adicional que le permite movilizar más los sistemas de defensa», de forma que «estará preparado para un posible encuentro con la infección», enfatiza el investigador.
El desarrollo de la vacuna se prolongó por espacio de casi un año, «un plazo muy corto», pues —asegura— ninguna empresa occidental conocida pudo preparar una vacuna usando esta tecnología en tan poco tiempo.
El antídoto fue registrado en febrero con el nombre de CoviVac y ahora está pendiente de someterse a la tercera fase de ensayos clínicos.
«Es un fármaco que, definitivamente, no tiene efectos secundarios», subraya Ishmujamétov, quien afirma que entre sus voluntarios no se ha observado «ninguna reacción adversa», siendo el único posible efecto no deseado cierto dolor en el lugar de la inyección.
La vacuna tampoco tiene contraindicaciones, si bien ciertas comorbilidades pueden afectar la respuesta inmune, por lo que el investigador no descarta que se puedan necesitar inyecciones adicionales para ciertos grupos.
Respecto a la percepción de la vacuna en Occidente, Ishmujamétov subraya que su centro lleva 60 años trabajando y ha desarrollado vacunas eficaces contra la poliomielitis y la fiebre amarilla, por lo que «no es necesario demostrar el prestigio del Instituto» ni de sus productos.
No obstante, los investigadores de su centro están preparando artículos y esperan publicarlos en las revistas rusas y extranjeras dentro de unos meses.





































































