Desde este lunes, el kilogramo no depende de ningún objeto físico para definir su valoración, en la que implica el final de la «Gran K» luego de 130 años de vigencia. Este nuevo sistema de medidas fue decidido en noviembre del último año en Francia, durante la Conferencia general de pesos y medidas (CGPM), un organismo creado hace dos siglos.
Hasta ahora, la definición del kilo había dependido del cilindro metálico denominado «Gran K». El original de este objeto se mantiene desde 1889 en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM en francés), cerca de París.
Sin embargo, científicos descubrieron que durante este período de tiempo el “Gran K” y sus copias sufrieron variaciones de pesos, cerca de 50 microgramos en 100 años.
Aunque la decisión de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas no afectará la vida cotidiana de las personas, varias magnitudes serán medidas en base a constantes físicas.
De esta manera, el kilogramo estará ligado a la Constante de Planck, una constante central en la teoría de la mecánica cuántica.
La Constante de Planck fue definida como: 6.62607015×10−34 kg⋅m2⋅s−1
De esta manera, el kilogramo queda ligado con la Constante, el metro y el segundo.
Otras medidas pasarán a tener patrones en base a constantes físicas. La unidad de temperatura kelvin, medido hasta ahora a través del agua, será definido a través de la Constante de Boltzmann (k), una unidad relacionada a la temperatura absoluta y energía.
El amperio se medirá a partir de la carga elemental (e), la carga eléctrica de un protón, y el mol, una unidad utilizada sobre todo en la química, dependerá directamente de la constante de Avogadro (NA).




































































