Luego del triunfo electoral, el presidente Javier Milei se prepara para presentar un nuevo proyecto de reforma laboral, destinado a modificar la manera en que se negocian los salarios y las condiciones de trabajo
Tras el triunfo en las elecciones legislativas nacionales, el Gobierno de Javier Milei se prepara para presentar un nuevo proyecto de reforma laboral, que apunta a modificar la manera en que se negocian los salarios y las condiciones de trabajo de la Argentina.
Milei defendió este lunes la reforma laboral. «Ganamos todos», enfatizó, dijo que no cambian los derechos adquiridos, sino que permitirá el ingreso de miles de trabajadores hoy precarizados al circuito formal de la economía.
«Los sindicatos saben que el sistema como está no funciona. Y la reforma permitirá que muchos informales pasen a la formalidad, lo que subirá la recaudación y permitirá a la vez duplicar los fondos para jubilaciones. Ganamos todos», aseguró el Presidente en una entrevista televisiva.
Qué se sabe sobre el proyecto de reforma laboral
Según adelantó días atrás Julio Cordero, secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, la iniciativa oficial de reforma laboral incluye el concepto de «salarios dinámicos», el cierre de convenios por empresas en lugar de por actividad y la posibilidad de negociar paritarias por empresas.
De esta manera, se implementarían adicionales salariales individuales «por mérito», la creación de un banco de horas trabajadas y la opción de pagar sueldos en distintas monedas.
Según explicó Cordero, el objetivo es que las negociaciones salariales puedan adaptarse a la realidad de cada empresa y región en vez de quedar sujetas a los convenios colectivos por rama de actividad, como ocurre actualmente.
Qué son los «salarios dinámicos»
El proyecto de reforma laboral propone eliminar que las actualizaciones en los salarios sean iguales para todos y, en lugar de ello, que los incrementos puedan darse por productividad, los resultados sectoriales y la situación particular de cada empresa.
La reforma también introduce la posibilidad de negociar salarios por empresa o región, en vez de hacerlo únicamente por rama o actividad. Esto permitiría que cada unidad productiva defina sus propios mecanismos de actualización salarial, sin que los acuerdos se trasladen automáticamente a otras compañías del sector.
Además, de acuerdo con Cordero, los valores fijados en los convenios dejarían de ser «pisos» y funcionarían como «techos» de referencia.
De este modo, los sindicatos perderían la prerrogativa de fijar un mínimo uniforme y cada empresa podría pactar montos diferentes según su situación o desempeño, siempre que no superen los valores de los convenios colectivos.
«Los empleadores deben pagar más a los trabajadores que se diferencian y se destaquen. Queremos que los salarios generen este diferencial por mérito. Si todo es lo mismo, se apunta hacia abajo», indicó.
La reforma también incluiría un banco de horas, que permitiría a empresas y empleados acordar mayor flexibilidad en los horarios laborales, por encima del tope actual de 8 horas diarias y 48 horas semanales.
Por otro lado, se prevé la libertad contractual para arreglar los salarios en distintas monedas, la digitalización de procesos y la eliminación de trabas burocráticas.
Tensión con los sindicatos
El Gobierno planea revisar los convenios colectivos, en especial la «ultraactividad», que mantiene vigente un acuerdo vencido si no hay uno nuevo. Cordero busca reemplazar esa norma y promover «paritarias dinámicas» basadas en productividad y por empresa, como en los años noventa.
La CGT anticipó que resistirá cualquier intento de «quitar derechos». El titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, único representante sindical en el Consejo de Mayo, advirtió que «la formalización no puede basarse en la precarización».
Lo que viene
El borrador final se presentará el 15 de diciembre y se debatirá durante 2026, junto con las reformas tributaria y previsional. «Hace 50 años que estamos en este sistema, pero creemos que se puede cambiar», dijo el ministro Federico Sturzenegger, al abrir el Diálogo Social con empresarios y sin la presencia de la CGT.




































































