El legislador dejó su banca y en su renuncia aseguró que fue víctima de una campaña de difamación y descalificación personal
Ernesto Ramón «Cañito» Flores, legislador provincial por el departamento Río Seco e integrante de Hacemos Unidos por Córdoba, presentó su renuncia indeclinable a la Unicameral cordobesa en medio del impacto político que generó la investigación judicial en el norte de Córdoba.
Flores expuso en su escrito que fue objeto de una «campaña de difamación y de descalificación personal» y que su señalamiento está vinculado a intereses políticos.
El dirigente afirmó además que las acusaciones fueron «absolutamente injustas» y cuestionó que sus diferencias políticas se hayan trasladado a mecanismos de «difamación, agravios y acusaciones». En ese marco, sostuvo que decidió apartarse para preservar su «tranquilidad», su «dignidad personal» y el respeto por las instituciones.
Aunque no hizo referencia directa a la acusación que involucra a uno de sus exasesores, José Aníbal Ricardo Villarreal, Flores sostuvo que confía en que «los hechos, las pruebas y la verdad» permitan esclarecer la situación. Villarreal está imputado en la causa que investiga presuntos hechos de abuso sexual y grooming contra adolescentes en el norte provincial.
Como consecuencia del avance de la investigación, el Ministerio de Seguridad de Córdoba dispuso la remoción de toda la cúpula de la Departamental Río Seco e inició una revisión de un expediente de 2020 vinculado a denuncias de abuso que, según la investigación, no había sido tramitado por la comisaría local.






































































