El nuevo consenso considera que el valor de referencia baje de 14/9 a 13/8. Con este cambio se busca prevenir enfermedades cardiovasculares
Las nuevas guías nacionales, elaboradas por las principales sociedades médicas del país, bajan el umbral considerado saludable a 13/8 y alertan sobre la necesidad urgente de mejorar el diagnóstico y el control de una enfermedad que afecta a millones de argentinos sin que lo sepan.
Frente al avance silencioso de la hipertensión arterial, las tres principales entidades científicas del país, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), la Sociedad Argentina de Cardiología y la Federación Argentina de Cardiología, decidieron actualizar las guías clínicas para el tratamiento y diagnóstico de esta enfermedad crónica.
El nuevo consenso redefine qué se considera presión arterial «normal» y propone que el valor de referencia baje de 14/9 a 13/8. Según precisaron los especialistas, este pequeño cambio puede tener un impacto enorme en la prevención de enfermedades cardiovasculares. «Mantener la presión por debajo de 130/80 reduce significativamente el riesgo de infartos, ACV y hasta muerte prematura», indicó el neurólogo Alejandro Andersson.
Estudios internacionales como el SPRINT ya habían demostrado que bajar ese umbral se traduce en una menor carga cardiovascular y una mayor esperanza de vida.
En Argentina, entre el 35% y el 40% de la población adulta vive con hipertensión, aunque el 60% de ellos lo desconoce. Solo uno de cada cinco hipertensos logra mantener su presión bajo control, lo que deriva en consecuencias graves como infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV), insuficiencia renal y muerte prematura. El nuevo consenso apunta a mejorar esta alarmante estadística.






































































