A los 94 años, falleció hoy Blanca Cotta, una reconocida cocinera que fue parte de una generación dedicada al arte culinario en medios de comunicación que había iniciado Doña Petrona C. de Gandulfo en televisión.
“Mi intención ha sido siempre tomar el hecho de cocinar con un alto sentido del humor y optimismo, y simplificar la manera de hacerlo”.
En 1953, llegó a ser secretaria de redacción de la revista Mucho Gusto, de la que fue parte hasta 1960; escribía Cuadernos de apuntes bajo el pseudónimo Annie Rose.
En la publicación comenzó con sus dibujos, a los que definía de «espantosos». Pero si eran tan feos, ¡¿por qué ningún editor los rechazaba?! «Porque los hacía gratis…», respondía Cotta, pícara. Y en rigor, mentía. No por el dinero, sí por la calidad de sus viñetas: el dibujo era otra de sus grandes pasiones. Y desde ahí también se la terminaría identificando.
Fue una de las precursoras de los programas dedicados a la mujer: en los años 60 ya se desempeñaba como jefa de redacción y guionista del programa «Buenas tardes, mucho gusto», un éxito rotundo en los tiempos de aquella televisión primera.
Allí trabajó con grandes cocineros como la ya nombrada Doña Petrona, Marta Beines, Chichita de Erquiaga, Choly Berreteaga, Ketty de Pirolo y Miriam Becker, entre otras.
Fue una visionaria hasta en la cocina infantil y fundó su propio espacio en la recordada revista infantil “Anteojito y Antifaz”, del genial Manuel García Ferré, donde trabajaba como editora de la sección “Comiditas”, desde la cual apuntó a inculcar el amor por la gastronomía a los más pequeños.





































































