La Selección de Uruguay se consagró campeona del Mundial Sub-20 celebrado en Argentina, tras vencer 1 a 0 a Italia en la final disputada en el estadio Diego Armando Maradona de La Plata y consiguió su primer título de la categoría en tres partidos definitorios que jugó en su historia.
El delantero Luciano Rodríguez fue el héroe de la fría jornada platense que contó con 38.297 espectadores y una celebración «celeste» tan efusiva como postergada.
El seleccionado sudamericano, el decimotercero en consagrarse campeón Sub-20, resultó un justo ganador. Uruguay, sin brillar, tuvo actitud e intensidad frente a un equipo italiano limitado, sin audacia y carente de ideas.
Uruguay dominó la primera parte con posesión de pelota y creó situaciones para abrir el marcador. Su capitán Fabricio Díaz manejó los tiempos de un equipo concentrado, que propuso intensidad y al que le faltó mayor profundidad.
Italia estuvo atento a Franco González quien de a ratos pudo establecerse como la manija uruguaya para la creación del juego, y resistió frente a los intentos de su rival.
Díaz dispuso de dos remates de media distancia que despertaron las exclamaciones de los hinchas uruguayos en la fría tarde noche platense, pero la más clara estuvo en el cabezazo de Anderson Duarte que sacó a relucir los reflejos del arquero Sebastiano Desplanches.
El jugador del Vicenza, con una mano, la mandó al córner, cuando iban 22 minutos de juego.
Tomasso Baldanzi y Cesare Casadei no tenían contacto con el balón en Italia porque Uruguay se imponía con la presión alta, obligando al seleccionado europeo a retrasarse en el campo, más preocupado por defender que en atacar.
En la segunda parte, «La Celeste» se mantuvo como dueño de la posesión e Italia esbozó una mejoría cuando Casadei logró contacto con la pelota.
Uruguay, ya sin tanta claridad en el juego, intentó una vez más con otro remate de Díaz que Desplanches contuvo, sin dar rebote.
Italia daba cuenta de una defensa sólida, sin lujos, pero expeditiva y Uruguay necesitaba precisión para romper esa resistencia.
Fue así como a los 40 minutos del complemento, y luego de tanto insistir con fútbol y sacrificio, tras un tiro de esquina la pelota quedó bollando en el punto penal y luego de que Alan Matturro y Andrés Ferrari se choquen en su afán por convertir, el rebote lo tomó una de las joyas uruguayas, Luciano Rodríguez, quien cabeceó al fondo de la red.
Uruguay manejó la final hasta el último segundo, sin sobresaltos, para una conquista en tierra argentina.




































































