La iniciativa tendrá lugar en la capilla de barrio Villa Angelelli, será encabezada por el arzobispo Rossi y el objetivo es reivindicar a los comedores
El próximo jueves, desde las 11 horas, se realizará una misa que tendrá como cierre simbólico una olla popular. El acontecimiento tendrá lugar en la capilla de Villa Angelelli, a cargo del padre Pablo Viola. La iniciativa fue impulsada por el colectivo «Curas de barrios populares y villas del país», perteneciente a la iglesia católica.
Viola es uno de los sacerdotes cordobeses que integran el grupo de religiosos que trabajan en sectores vulnerables. En las últimas semanas, junto a otros representantes, ha levantado la voz frente a la creciente demanda de ayuda que registran las parroquias y la fuerte controversia que se generó luego de conocerse que el gobierno nacional tenía guardado alimentos cercanos a su fecha de vencimiento.
Este hecho inédito cuenta con el respaldo del arzobispo Ángel Rossi, cardenal y máxima autoridad de la iglesia en Córdoba, quien será el encargado de la misa y dejará su mensaje al exponer la homilía. En suma, no se descarta la presencia de referentes políticos de la ciudad o de la provincia, el padre Viola indicó que no hay invitaciones pero que las puertas estarán abiertas para quien desee asistir. Por su parte, el intendente Passerini expresó: «Si nos invitan, con gusto estaremos».
En declaraciones al diario La Voz, el padre Viola indicó que espera una gran concurrencia y que estarán presentes curas de distintos barrios de la capital cordobesa, y agregó: «hay un crecimiento de la necesidad vinculada a cuestiones básicas como la comida». Su iglesia es protagonista de un aumento en la demanda de comida, debido a la situación económica y porque otros comedores de la zona, han cerrado.
Además, aseguró que la misa que oficiará el arzobispo Rossi es para «reconocer a las mujeres que en este duro contexto siguen luchando». Y agregó: «A pesar de que han dejado de recibir los fondos, sacan de donde no tienen para seguir sosteniendo pequeños espacios de ollas y comedores. Esta no es una acción en contra de nadie, sino un reconocimiento a quienes colaboran con los que menos tienen. En la pandemia decíamos que eran heroínas y ahora las tratamos de ladronas. Esa es la contradicción en la que caemos permanentemente».




































































