Hace varias semanas que la costa sur del país se consume por las llamas. Además de la pérdida de bosques y cultivos se registraron miles de muertes de fauna autóctona.
Mientras intentan contactar con los afectados y establecer la magnitud de los daños, las autoridades confirmaron la muerte de otra persona, lo que eleva a 23 la cifra total de fallecidos, la mayoría de ellos desde la última semana de 2019.
La nueva víctima murió ayer de un paro cardíaco cuando ayudaba a un amigo a contener el fuego cerca de la localidad de Batlow, a unos 460 kilómetros al suroeste de Sídney, según confirmó la jefa del gobierno del Estado de Nueva Gales del Sur, Gladys Berijiklian.
En este estado los bomberos temen que se hayan quemado «centenares» de casas, que se sumarían a las más de 1500 destruidas desde septiembre del año pasado, 500 de ellas en la última semana.
El subcomisionado de los bomberos de ese estado, Rob Rogers aseguró que el fuego causó «un daño significativo» en infraestructuras de la central hidroeléctrica de Snowy, lo que llevó a las autoridades a pedirle a la población que reduzca el consumo eléctrico.
También se registraron miles de muertes de fauna autóctona, los residentes comenzaron el rescate de animales además de proteger sus casas.
Decenas de koalas fueron llevados al Parque de Vida Silvestre de la Isla Canguro, pero se cree que la mitad de la población de esa especie murió como consecuencia de los incendios, informó el sitio australiano 7News.

Los bomberos, en tanto, continúan trabajando para contener las llamas que arden desde hace meses y calcinaron una superficie superior a la de Costa Rica.





































































