Se trata de Horacio Grasso, condenado por homicidio, quien cumplía prisión domiciliaria en un departamento de pleno Centro. Los detalles del impactante hallazgo
Durante el fin de semana y luego de un llamado al 911, la Policía de Córdoba dio con una escena dramática: un cadáver envuelto en tela dentro de un ropero en un departamento de pleno Centro. En el lugar, vivía Horacio Antonio Grasso, quien cumplía prisión domiciliaria por un homicidio.
Días previos al hallazgo, Grasso volvió a Bouwer por salirse del domicilio. Los vecinos del hombre revelaron que viven un calvario desde hace años a raíz del comportamiento del expolicía.
Una residente anónima describió la vida en el edificio como un verdadero «horror» desde la llegada de Grasso, quien vive allí desde los inicios de la pandemia. Con el tiempo, los habitantes identificaron al hombre y percibieron comportamientos inusuales, incluso violentos.
Se reportó que arrojó un cóctel molotov y líquido inflamable a un inquilino, provocando un incendio en su departamento. En otra ocasión, ensució la entrada al departamento de una mujer con materia fecal. La vecina aseguró que Grasso no poseía dispositivo de monitoreo electrónico, a pesar de su condición de detenido, y lo observaban movilizar objetos voluminosos. Su aspecto solía ser descuidado; andaba sin calzado, solicitando dinero y alimento.
El departamento era un foco de suciedad y olor nauseabundo, según detallaron los vecinos. Antes de que el olor se extendiera por completo, uno de los ascensores estuvo inoperable durante una semana debido al hedor que emanaba. Luego, el portero atribuyó ese olor a la impregnación del propio Grasso.
El jueves y viernes previos al descubrimiento, un pariente del detenido retiró diversos residuos, propagando aún más la emanación por todo el edificio. El hallazgo ocurrió el sábado, cuando dos obreros ingresaron al domicilio para efectuar reformas, solicitadas por el hermano de Grasso tras una intimación del consorcio. Se presume que el expolicía impedía el acceso para ocultar el cadáver.
Grasso regresó a la prisión de Bouwer el pasado miércoles, coincidiendo con el día en que, según testimonios, abandonó su residencia. Las autoridades continúan sus pesquisas para identificar a la persona fallecida y esclarecer las circunstancias que rodearon su deceso.






































































