La normativa otorga mayor margen de acción al INPI para analizar cada solicitud de patente caso por caso, en línea con estándares internacionales
El Gobierno nacional resolvió flexibilizar el otorgamiento de patentes en el sector farmacéutico a través de una normativa nueva que modifica los criterios vigentes desde 2012.
La medida se formalizó mediante una resolución conjunta y responde a compromisos asumidos en el acuerdo comercial con Estados Unidos.
El cambio implica otorgar mayores facultades al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que ahora evaluará cada solicitud de patente de manera individual, bajo requisitos generales establecidos por la ley: novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.
Con esta decisión, se dejan sin efecto las pautas específicas que limitaban la patentabilidad en el sector, incluyendo restricciones sobre polimorfos, sales, ésteres y segundas indicaciones médicas. Esas categorías, bajo la normativa anterior, eran consideradas extensiones de sustancias ya conocidas y, por lo tanto, no patentables.
El ministro Federico Sturzenegger explicó que la iniciativa se enmarca en el proceso de alineamiento de estándares internacionales, en especial en el vínculo con Estados Unidos. «El INPI analizará cada solicitud de patente caso por caso, conforme a la ley, sin restricciones adicionales», detalló.
El funcionario aclaró que la medida no afectará a los medicamentos ya disponibles en el mercado, que podrán seguir comercializándose sin cambios.
Según el Gobierno, la flexibilización apunta a fortalecer la propiedad intelectual, fomentar la innovación y acelerar la llegada de nuevos desarrollos farmacéuticos al país.




































































