El socialista António Costa obtuvo el triunfo en las elecciones de Portugal con una mayoría absoluta, que se puede considerar histórica en un país poco dado a dar victorias aplastantes a un solo partido. Es la segunda vez que el socialismo logra superar los 116 escaños, la barrera de la mayoría absoluta en una Cámara de 230.
Los socialistas alcanzaron 117 de los 230 escaños del parlamento, seguidos por 71 puestos del centroderechista PSD. Con este resultado, Costa no dependerá más de los dos partidos de izquierda radical que lo acompañaron desde 2015 y podrá formar gobierno únicamente con su PS, espacio que dirigió Portugal durante 19 de los últimos 25 años.
Aun quedan por asignarse cuatro escaños en los próximos días por los votos emitidos en el exterior, refirió la agencia de noticias AFP.
«Una mayoría absoluta no es poder absoluto, gobernar en solitario… es una responsabilidad mayor», declaró Costa a sus seguidores en el cuartel de campaña de su partido.
«Las condiciones han sido creadas para hacer inversiones y reformas para que Portugal sea más próspero, justo e innovador», agregó.
Los socialistas portugueses demostraron que gozan de buena salud política, frente a las caídas de popularidad que han sufrido sus camaradas de Francia y Grecia, entre otros.
Cuando esperaba ser la sorpresa de la elección, la principal fuerza de oposición, el Partido Socialdemócrata (PSD, derecha) de Rui Rio, exalcalde de Oporto de 64 años, quedó en segundo lugar con sólo 71 escaños.
Otro partido que creció fue Chega, de extrema derecha, convertido en la tercera fuerza electoral con 12 bancas, 11 más que la que tenía hasta ahora.
«Todo va a ser diferente en el parlamento», declaró a sus seguidores André Ventura, un excomentarista deportivo que adhiere a esta nueva expresión política.
«De ahora en adelante no habrá oposición blanda. Asumiremos el papel de ser la verdadera oposición a los socialistas … y de restaurar la dignidad en este país», agregó Ventura.




































































