El Gobierno compró las primeras 100 pistolas taser para las fuerzas de seguridad, que serán utilizadas en terminales aeroportuarias, portuarias y ferroviarias.
Se trata de pistolas Taser del modelo X 26, a las que se suman 1000 cartuchos operativos y 600 de práctica. La compra se hizo a la empresa AXON y representó un desembolso de 5.285.000 pesos para el Estado.
Cada dispositivo fue adquirido por 862 dólares, mientras que los cartuchos operativos tuvieron un costo de 23,65 dólares cada uno y los de capacitación 22,75.
La adquisición de este tipo de armamento no letal se da a casi tres meses de la reglamentación del uso de este tipo de implementos por parte del Gobierno.
En mayo, tras la aprobación del Reglamento General para el uso de pistolas electrónicas por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación, el Gobierno estableció que en agosto empezarían a ser usadas por efectivos de las cuatro fuerzas de seguridad federales que realizan prevención de delitos.
El reglamento aprobado indicó en sus considerandos que las armas no letales son «un medio intermedio para ejercer un uso racional y gradual de la fuerza». Y, destacó que la doctrina internacional toma en cuenta los estudios médicos y técnicos que concluyen que las armas electrónicas no tienen efectos letales sobre las personas.
En otro de los puntos, precisa que «ante el necesario empleo de armas electrónicas no letales, funcionarios de las fuerzas policiales y de seguridad federales deberán identificarse como tales de viva voz advirtiendo su inmediata intervención, salvo que dicha acción pueda suponer un riesgo de lesiones para otras personas, o cuando resultare ello evidentemente inadecuado o inútil, dadas las circunstancias del caso».
Esas armas son empleadas en Alemania, Arabia Saudita, Canadá, Noruega, Polonia, Reino Unido, Turquía, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Ecuador, Chile, Colombia, Brasil y Bolivia, entre otros.





































































