El pequeño nació el 26 de abril en una clínica privada de Córdoba, estuvo en terapia y el viernes finalmente fue trasladado a su hogar en una caravana de autos que portaban globos de color verde esperanza
El pasado viernes, G.B. recibió el alta médica tras una internación que se extendió por más de cinco meses en una clínica privada de la ciudad de Córdoba a raíz de fentanilo contaminado. El niño, nacido el 26 de abril, fue trasladado a su domicilio en una caravana de vehículos que portaban globos de color verde, tonalidad asociada a la esperanza. Este suceso representa un momento de gran alivio para sus padres, Sol Basualdo y Darío Benavídez.
El pequeño fue uno de los 69 pacientes que resultaron afectados por un brote de medicamentos adulterados, según el último reporte oficial del Boletín Epidemiológico Nacional.
G.B. nació en la clínica Vélez Sarsfield y, luego de experimentar un inconveniente respiratorio, requirió intubación y recibió una dosis del fármaco contaminado. Sus padres se constituyeron como querellantes en el expediente, bajo la representación legal del abogado Carlos Nayi. La investigación judicial recayó en el juzgado Criminal y Correccional número 3 de La Plata, a cargo del juez federal Ernesto Kreplak.
Cómo fue el alta
Los padres vivieron momentos de extrema tensión tras el nacimiento del niño. Sus descompensaciones eran frecuentes, así como su paso por terapia intensiva. «Para todos fue un infierno. Una película de terror. Teníamos que vivir con la idea de que ‘Gio’ estaba en riesgo todo el tiempo», recordó Sol.
En agosto, el lactante estuvo a punto de salir, pero padeció una broncoaspiración, debiendo ser intubado otra vez. Posteriormente, le practicaron una cirugía y comenzó a mejorar su condición.
Antes de la salida de la clínica, la última semana el niño «remontó de golpe» y empezó a succionar su mamadera. Al momento de retirarse del centro médico, sus papás lo vistieron de amarillo, color que les transmite fuerza. Hoy, Gio respira por sí mismo y toma la mamadera. Aunque presenta episodios recurrentes de broncoespasmo, no ha quedado con secuelas. El niño subió 300 gramos desde que está en su casa y recibe visitas de especialistas para recuperar su capacidad de succión y adaptarse a su desarrollo infantil. El pequeño se desplaza por los espacios de su casa, disfruta de la luz del sol en la cara y se relaja con el viento, según relató su mamá, quien afirmó que «no hay como estar en casa».






































































