Lo resolvió este miércoles por la tarde el jurado popular, luego de que se conocieran los alegatos y las últimas palabras
La Justicia condenó este miércoles a Néstor Aguilar Soto a cadena perpetua por el crimen de Catalina Gutiérrez. El juicio, que se desarrolló en el juzgado N°11 de Tribunales II de Córdoba, se reanudó el pasado 13 de marzo y concluyó pasadas las 17 horas cuando el jurado dio su veredicto contra el femicida.
El dictamen finalizó con los alegatos, la última palabra del acusado y el fallo del tribunal, que estuvo integrado por jurados populares. La sentencia fue dictada por los jueces Susana Frascaroli, Horacio Carranza y María Gabriela Rojas Moresi, del Tribunal II, luego del veredicto emitido por el jurado.
Soto, de 22 años y oriundo de Bariloche, había llegado a juicio imputado por homicidio calificado por violencia de género y criminis causa, es decir, matar para ocultar otro delito.
Durante el juicio, el fiscal Marcelo Sicardi sostuvo que el acusado mató a Catalina para encubrir agresiones previas y calificó el crimen como un femicidio. Soto había confesado el asesinato, pero negó que se tratara de un crimen de género: «Yo soy un homicida, pero quiero defenderme: no soy un femicida», declaró durante la audiencia.
Pese a este intento de desligarse de la figura de femicidio, el fiscal Sicardi insistió en que el asesinato de Catalina fue un acto de violencia de género y definió a Soto como «un lobo con piel de cordero».
Antes de que se diera a conocer la sentencia, la madre de la víctima, Eleonora Vollenweider, expresó su dolor en la sala de audiencias. Entre lágrimas le habló directamente a Soto y le exigió que la mirara a los ojos. «Me sobra un lugar en la mesa, en la cama, me sobra un lugar en el auto y me sobra todo el amor que tengo que no puedo darle a Catalina», dijo.

Acompañada por su esposo, Eleonora le reprochó al acusado que no solo había matado a su hija, sino que también había destruido su familia. «No te voy a volver a ver, lamento tanto el día que Catalina te conoció», expresó.
Por su parte, el papá de Catalina, Marcelo Gutiérrez, eligió no hablar en el debate.
El femicidio ocurrió el 17 de julio de 2024, cuando Catalina pasó a buscar a Soto en su auto para ir a una reunión con amigos en Patio Olmos. La mató en la residencia que alquilaba en barrio Jardín y abandonó su cuerpo en el Renault Clio de la víctima, en la zona de Ampliación Kennedy, donde intentó incendiarlo para ocultar el asesinato.






































































