La Justicia de Córdoba comenzó el juicio político contra tres fiscales que investigaron el crimen de Nora Dalmasso; están acusados de negligencia
El crimen de Nora Dalmasso, uno de los casos más emblemáticos de la historia judicial argentina, vuelve a estar en el centro de la escena. A casi 20 años del hecho, este martes 21 de abril inició el jury contra fiscales que intervinieron en la causa y no lograron resolver el asesinato.
El proceso se da en paralelo a la continuidad de la investigación, luego de que la Justicia rechazara la prescripción del expediente y mantuviera imputado a Roberto Bárzola como principal sospechoso.
Fuentes del caso confirmaron que la jornada en la Unicameral de Córdoba, donde se inició el jury contra los fiscales Luis Pizarro, Javier Di Santo y Daniel Miralles, contó con declaraciones de suma importancia. Como testigos, brindarán testimonio Facundo y Valentina, hijos de Nora, y Marcelo Macarrón, viudo, quien estuvo procesado y en 2022 fue sobreseído en el juicio.
Se espera que 37 testigos presten declaración ante el tribunal entre el 21, 22, 23, 24 y 27 de abril: «Después, si no hay ninguna incorporación de prueba más, se fija una fecha para los alegatos, para luego la deliberación y sentencia en la que se definirá si se los destituye o continúan en su cargo», explicaron.
La fecha máxima para conocer el veredicto es hasta el 28 de mayo, día en el que vence el plazo de cuatro meses que fija la ley para concluir el jury.
Cabe destacar que la acusación es impulsada por la fiscal general adjunta Bettina Croppi, en representación del Ministerio Público.
Qué dijeron los fiscales acusados
Durante la audiencia, Miralles -quien intervino en la causa entre 2016 y 2017- defendió su actuación y rechazó los cargos. «Jamás obré de manera negligente ni con mal desempeño. Mi actuación fue correcta, razonable y lógica», sostuvo. Además, explicó que cuando asumió el expediente ya contaba con una década de investigación previa, lo que implicó revisar en profundidad todo lo actuado.
El fiscal también justificó la línea investigativa que involucró a Marcelo Macarrón, al señalar que existían elementos probatorios, como rastros de ADN en la escena del crimen, que obligaban a avanzar en esa hipótesis. «Era una línea a abordar de manera ineludible», afirmó.
Por su parte, Di Santo también rechazó las acusaciones en su contra y defendió la investigación inicial. «Fue una investigación seria, profunda y acabada. No hubo desinterés, sino todo lo contrario», al tiempo que cuestionó que se presenten como evidentes situaciones que, según dijo, no lo eran en su momento.
El jury buscará determinar si existieron irregularidades en el desempeño de los fiscales a lo largo de una de las causas judiciales más resonantes del país, que tras casi dos décadas aún no tiene resolución definitiva.





































































