Los análisis de audio en torno al intento de magnicidio contra Trump indican que se dispararon tres tipos de armas distintas en el mitin de Pensilvania, con lo cual podría haber más implicados
La investigaciones en torno al intento de magnicidio ocurrido el sábado contra el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sugieren que se dispararon hasta tres armas.
El FBI dijo este domingo que el atacante actuó solo.
Los primeros tres disparos fueron consistentes con la supuesta arma A, los siguientes cinco con la supuesta arma B, y el «impulso acústico» final fue emitido por una posible arma C, según el análisis de audio de Catalin Grigoras, director del Centro Nacional de Análisis Forense de Medios de la Universidad de Colorado en Denver, y Cole Whitecotton, investigador profesional asociado sénior en la misma institución.
Según pudo saber CNN, el análisis de audio también confirmó que el atacante estaba a una distancia de entre 119 y 192 metros, detalló el experto forense Robert Maher.
Los disparos ejemplifican una secuencia de «crack-pop», típica cuando una bala supersónica pasa por un micrófono, antes de la «llegada del correspondiente sonido de la explosión del cañón», dijo Maher, quien enseña análisis forense de audio en la Universidad Estatal de Montana.
El tiempo entre los marcadores coloca al atacante a 110 a 120 metros del micrófono, precisó Maher, asumiendo que la bala se mueve a una velocidad promedio de 800 a 1.000 metros por segundo, el equivalente a 2.600 a 3.280 pies por segundo.
¿Hubo múltiples tiradores?
Si bien el domingo, el FBI rápidamente salió a decir que habría sido obra de un «lobo solitario» que disparó varias veces en base a pruebas preliminares obtenidas en la escena.
Los recientes análisis forenses de audio abren nuevos interrogantes sobre la posibilidad de múltiples tiradores o de más implicados. Varios testigos relataron momentos de pánico cuando se escucharon disparos provenientes de diferentes sectores.
Otros afirmaron haber visto a más de una persona actuando de modo sospechoso en las inmediaciones del ataque. Incluso, según medios norteamericanos, las cámaras de seguridad captaron movimientos inusuales, aún no explicados por las autoridades. Es difícil, casi imposible, que un solo tirador coordine el uso de múltiples armas por sí solo en un corto período de tiempo, lo que fortalece la teoría de la participación de más de un atacante.
Las fallas de seguridad robustecen esta teoría y ciertos detalles sospechosos. Según un ex analista de la CIA Larry Johnson en el canal de YouTube Dialogue Works, el intento de asesinato de Trump fue culpa del Servicio Secreto de Estados Unidos.
«El servicio de seguridad debía realizar un control completo no solo del lugar de celebración, sino también de todo el perímetro. En tales situaciones, es necesario tener una vista desde todos los lados, al menos a 500 yardas (457 metros – Ed.), de las personas que podrían potencialmente disparar, e incluso más allá de esta distancia».
Durante los próximos días surgirán más detalles; las investigaciones evolucionarán tal como sucedió con el caso del atentado contra Ronald Reagan en 1981 o el asesinato de Robert. F Kennedy en 1968.




































































