El presidente estadounidense arribó a la capital china donde está previsto que las conversaciones bilaterales tengan lugar el jueves
Donald Trump llegó a China este miércoles en una visita histórica en la que buscará estabilizar las complejas relaciones con Beijing bajo la sombra de la guerra en Irán.
El presidente estadounidense arribó al país a última hora del miércoles hora local (la mañana en Argentina), pero el punto central del viaje se cumplirá este jueves y el viernes con sendas reuniones con su par chino, Xi Jinping.
El mandatario republicano afirmó antes de salir de Washington que mantendrá una «larga conversación» con Xi y adelantó que intentará que China abra su mercado a empresas estadounidenses.
La visita representa el primer viaje de un presidente estadounidense a China desde 2017, cuando el propio Trump visitó Beijing durante su primer mandato. La agenda incluirá reuniones el jueves y viernes, además de ceremonias oficiales organizadas por las autoridades chinas.
Sobre la mesa de diálogo se incluyen temas como la estabilización de las relaciones bilaterales, la tregua comercial, los aumentos de aranceles y los criterios de cada uno sobre la politización de la economía.
Pero también destacan cuestiones como Taiwán, considerada por Beijing como el mayor factor de riesgo en los nexos bilaterales, la situación en Medio Oriente y la guerra contra Irán.
La guerra con Irán continúa condicionando la agenda de la Casa Blanca
Más allá de la faceta económica del viaje, el conflicto con Irán sigue condicionando buena parte de la agenda política estadounidense. El cierre de facto del estrecho de Ormuz complicó el transporte de petróleo y gas natural, generando un fuerte incremento en los costos energéticos mundiales.
El impacto económico del conflicto elevó la inflación, aumentó la preocupación sobre una desaceleración global y profundizó las críticas internas hacia Trump, que intenta mostrar firmeza mientras busca estabilidad internacional.
«Tenemos muchas cosas que discutir. No diría que Irán sea una de ellas, para ser sincero, porque tenemos a Irán muy bajo control», sostuvo el presidente estadounidense ante periodistas.
Si bien Trump minimizó el tema, la presencia reciente en Beijing del canciller iraní, Abbas Araghchi, dejó en evidencia el peso diplomático de China en Medio Oriente y su influencia creciente en el conflicto regional.





































































