El Vaticano beatificó este sábado a Carlo Acutis, el adolescente italiano que anticipó su muerte en un video y cuyo cuerpo se mantiene intacto.
La ceremonia se llevó a cabo en la Basílica Superior de San Francisco en Asís y fue presidida por el cardenal Agostino Vallini.
Nacido en Londres en 1991, el flamante beato anticipó en un video su fallecimiento a causa de leucemia, el cual se produjo el 12 de octubre de 2006.
El postulador de la causa de beatificación de Carlo Acutis, Nicola Gori, describió la vida del joven como «corta, intensa y siempre llevada de la mano de Jesús», en declaraciones a Vatican News.
El beato era una suerte de «influencer» religioso y con sus habilidades en el campo de la informática había dedicado varios años de su vida al catecismo virtual, así como también a la creación de redes cibernéticas para poner en contacto a más de 10.000 parroquias.
El papa Francisco inspiró algunos de sus homilías en la historia de Acutis: «Es cierto que el mundo digital puede exponerte al riesgo de retraimiento, aislamiento o placer vacío. Pero no olviden que hay jóvenes que también son creativos, y a veces brillantes, en este ambiente», escribió el Sumo Pontífice.
La Iglesia reconoció que el joven italiano intercedió en un milagro, la recuperación inexplicable en 2013 de un niño brasileño, lo que le abrió el camino a la beatificación, primer paso para convertirse en santo, para lo cual se necesitan dos milagros.
«Carlo experimentó todo también gracias a su particular adoración a San Francisco de Asís. Pero el hecho de que sea nuestro contemporáneo, su interés por Internet, su atención a las cuestiones cotidianas, demuestra una vez más que hoy cada uno de nosotros puede aspirar verdaderamente a la santidad», manifestó la madre del joven, Antonia Salzano.
Desde el 1 de octubre y hasta el próximo sábado, el cuerpo de Carlo se expone para que pueda ser contemplado por los fieles, vestido con campera, jean y zapatillas, su ropa característica, y en excelentes condiciones tras un trabajo de acondicionamiento que incluyó una máscara de silicona en el rostro, explicó el obispo de Asís, Domenico Sorrentino.





































































